Enmarcar este restaurante fuera de lo común resulta difícil. Si lo intentamos, podríamos decir que mezcla la experiencia de un bistró europeo con la de la comida de autor. Por lo tanto, aunque su carta no es muy amplia, puede ir con la seguridad de que probará platos únicos y deliciosos.
Ubacación: CALLE 117 N° 6–6 4 , en Usaquén, Bogotá
1. Ambiente:
Con una arquitectura geométrica, que se percibe tanto en la fachada como en su interior, el restaurante tiene un estilo industrial que no deja de lado la elegancia. Son tres pisos y cada uno tiene su encanto; en el último podrá disfrutar de su coctelería y de la hermosa vista.
2. Servicio:
Fui un viernes en la noche y un aguacero estaba a punto de tumbar el cielo. Por fortuna, la osadía de salir en medio del diluvio universal fue premiada: casi todo el restaurante estaba disponible para nosotros y nos atendieron como reyes. Me gustan los meseros que hacen recomendaciones y que explican los platos. Muy atentos, muy dispuestos, muy bien entrenados.
3. Detalles:
Después de elegir una mesa, los meseros llevan un delicioso pan caliente acompañado de mantequilla de semillas de mostaza encurtidas (de solo recordarlo se me hace agua la boca). No suelo mencionar las bebidas porque generalmente son muy básicas, pero aún sueño con la limonada de sandía y de mango biche que probé.
4. Hay que probrar:
La carta es una fusión de sabores locales e internacionales. Los calamares apanados me hicieron ojos desde el principio y, a pesar de que tenían wasabi, me encantaron. También pedimos el lomo de res al carbón que, aunque no me mató, venía acompañado de una deliciosa torta de yuca con queso. El otro plato que ordenamos fue el arroz caldoso con chicharrón: exquisito.
Fotos: Cortesía