El ambiente
Es elegante, fresco y acogedor. La experiencia en un restaurante también entra por los ojos. Nazca está concebido para el que busca un espacio íntimo, apenas para una cita, o para el que anda con ganas de comer rico y rematar con tragos.
El servicio
La clave para probar manjares de otro país está en dejarse guiar. Sus meseros son consejeros que tratan de dar con el gusto del comensal debutante o del experto. La comida peruana es un universo variado; incluso si solo ponemos el foco en los ceviches, hay múltiples y exquisitas especialidades.
La recomendación
Al paladar amante del ceviche le sugiero preguntar por el 'cebichazo de marisco', un plato que tiene camarón, corvina y calamar mezclados en leche de tigre. Para el más carnívoro, aconsejo el cochinillo lechal, que viene con puré de papa criolla con toque de rocoto.
Para la noche
Nazca tiene una cava de 1.800 botellas, que va del primero al segundo piso. Se destacan vinos de Argentina, Chile y Francia, y el pisco peruano Santiago Queirolo. El refrescante pisco chilcano es el acompañante ideal de un lomo saltado limeño, plato delicioso por sus finos cortes con pimentón, cebolla roja, cilantro, pisco en llamas y salsa soya.
*Los platos principales cuestan entre $46.000 y $60.000. Nazca es una idea del empresario peruano Carlos Yaipén.