El maracuyá es una de esas frutas que casi nunca falta en la cocina. Está presente en jugos, postres, helados, salsas y hasta cócteles gracias a su sabor intenso y refrescante. Sin embargo, una vez se aprovecha la pulpa, la mayoría de las personas hace siempre lo mismo: tirar la cáscara a la basura.
Lo que muchos desconocen es que esa parte que suele terminar en la caneca todavía tiene mucho por ofrecer. Desde el hogar hasta algunas preparaciones, la cáscara del maracuyá puede tener usos prácticos que le permitirán aprovechar mejor la fruta y generar menos residuos. Si alguna vez se preguntó qué hacer con ella, aquí le contamos varias formas de darle una segunda vida.
Características
Lo primero que debe saber es que el maracuyá es una fruta con profundas raíces en Sudamérica. Aunque su origen se ubica principalmente en Brasil, esta especie se cultiva desde hace siglos en gran parte del continente y hoy hace parte de la tradición agrícola y gastronómica de países como Colombia, donde es una de las frutas más consumidas.
El maracuyá (Passiflora edulis f. flavicarpa) pertenece al género Passiflora, un grupo de plantas trepadoras que se caracteriza por sus llamativas flores y frutos comestibles. Su fruto puede ser amarillo, morado o anaranjado, dependiendo de la variedad, y recibe diferentes nombres según el país. En Colombia y buena parte de Centroamérica se conoce como maracuyá; en Venezuela se le llama parchita, en República Dominicana chinola y en Puerto Rico parcha.
Una de sus características más llamativas es su flor. Los colonizadores españoles la asociaron con la Pasión de Cristo por la forma de sus pétalos, estambres y pistilos, razón por la que popularizaron el nombre de “flor de la pasión”, del que posteriormente surgió la expresión “fruta de la pasión”.
¿Qué propiedades tienen y para qué sirven?
Aunque la mayoría de las personas aprovecha únicamente la pulpa del maracuyá, la cáscara también concentra compuestos que han despertado el interés de la comunidad científica.
Según Vitafoods Insights, uno de los principales componentes de la cáscara es la pectina, un tipo de fibra soluble que favorece la salud digestiva, aumenta la sensación de saciedad y contribuye a un mejor control de los niveles de glucosa y colesterol en la sangre.
Además, la cáscara contiene compuestos bioactivos como flavonoides, carotenoides, antocianinas, vitamina C y otros compuestos fenólicos, reconocidos por su capacidad antioxidante. Estas sustancias ayudan a proteger las células frente al daño causado por los radicales libres y podrían contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas, aunque los expertos advierten que aún se necesitan más estudios en humanos para confirmar muchos de estos efectos.
Las investigaciones más recientes también han encontrado que la cáscara posee propiedades antimicrobianas y antioxidantes que podrían aprovecharse en la industria alimentaria. Por ejemplo, un estudio publicado en Antioxidants en 2022 mostró que el polvo elaborado con cáscara de maracuyá puede utilizarse como un recubrimiento comestible para frutas y verduras, ayudando a prolongar su vida útil sin alterar su sabor, olor o apariencia.
¿Cómo usarla?
Si normalmente tira la cáscara del maracuyá después de preparar un jugo o un postre, quizá sea momento de pensarlo dos veces. Gracias a su alto contenido de fibra y pectina, esta parte de la fruta también puede aprovecharse en la cocina e, incluso, en la huerta. Estas son algunas de las formas más sencillas de darle una segunda vida.
1. Prepare un jugo con la cáscara
Es uno de los usos más populares, ya que permite obtener una bebida de textura cremosa.
- Lave muy bien el maracuyá y retire la pulpa. Resérvela.
- Corte las cáscaras en trozos y hiérvalas entre 10 y 15 minutos, hasta que la parte blanca del interior se vuelva transparente y suave.
- Licúe las cáscaras cocidas con un poco del agua de la cocción, parte de la pulpa reservada y azúcar o el endulzante de su preferencia.
- Cuele la mezcla para retirar las semillas, agregue hielo y sirva.
2. Conviértala en un dulce casero
La parte blanca de la cáscara también puede transformarse en un postre tradicional similar a una fruta confitada.
Paso a paso:
- Retire la capa amarilla externa y conserve únicamente la parte blanca.
- Córtela en tiras o cubos y hiérvala unos minutos para ablandarla.
- Cocínela a fuego bajo con agua y azúcar hasta formar un almíbar espeso. Si lo desea, puede añadir canela, clavos de olor o cáscara de naranja para darle más aroma.
- Cuando las tiras estén brillantes y el almíbar haya reducido, deje enfriar y disfrútelas.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧