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Cholupa y gulupa: ¿son la misma fruta? Conozca sus diferencias

¿Cholupa o gulupa? Aunque ambas pertenecen a la familia de las pasifloras y pueden parecerse a simple vista, son frutos diferentes.

Redacción Gastronomía y recetas

02 de septiembre de 2026 - 07:00 p. m.
A la izquierda esta la gulupa a la derecha la cholupa
Foto: Colaborador/a Esporádica
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Después de hablar de la cholupa, una de las especies menos conocidas de la familia Passiflora, descubrimos que había una confusión bastante común: muchas personas la mezclan con la gulupa. Y no es difícil entender por qué.

Ambas pertenecen a la misma familia, sus nombres pueden sonar parecidos y sus frutos guardan ciertas similitudes. Sin embargo, la cholupa y la gulupa no son la misma planta. Detrás de esas semejanzas existen diferencias en su apariencia, aroma, sabor y hasta en la manera en que se consumen.

Entonces, ¿cómo saber cuál tiene frente a usted? Aunque a primera vista puedan parecer casi iguales, basta con conocer algunos detalles para aprender a distinguirlas. Y hacerlo no solo le ayudará a evitar confusiones en la cocina, sino también a descubrir las particularidades de dos frutos que, aunque son parientes, tienen mucho que contar por separado.

Diferencias en su origen y variedad

Aunque la cholupa y la gulupa pertenecen a la misma familia, no son la misma especie. La cholupa corresponde a Passiflora maliformis L., una pasiflora estrechamente ligada al departamento del Huila, donde incluso cuenta con Denominación de Origen por las características que adquiere gracias a las condiciones de la región y al trabajo de sus productores.

La gulupa, en cambio, es conocida científicamente como Passiflora edulis f. edulis Sims y su origen es un poco más amplio, pues se da en América, específicamente en Brasil. En Colombia también recibe nombres como chulupa y curuba redonda y se cultiva principalmente en zonas de clima frío y templado. Es una planta perenne y trepadora que desarrolla tallos y ramas capaces de sujetarse a diferentes estructuras mediante zarcillos.

Diferencias físicas

A simple vista, una de las formas más fáciles de distinguirlas está en el tamaño, la forma y la cáscara. La cholupa suele ser un fruto más grande y de apariencia similar a una pequeña granadilla, aunque su cáscara es mucho más dura y resistente. Además, mantiene un tono verde incluso cuando alcanza la madurez y su superficie es lisa, características que la hacen fácilmente reconocible frente a otras pasifloras.

La gulupa, en cambio, suele ser más pequeña y redondeada. Su cáscara es más delgada y, a medida que madura, pasa de tonos verdes a morado o púrpura oscuro. Otra diferencia está en su superficie, que puede adquirir una apariencia ligeramente arrugada o rugosa cuando el fruto está maduro. Al abrirlas, ambas revelan una pulpa jugosa con numerosas semillas, pero basta con observar el fruto por fuera para empezar a notar que no se trata de la misma fruta.

Diferencias de sabor y aroma

La diferencia también se siente al probarlas. La cholupa tiene un sabor intenso, en el que se mezclan notas dulces y ácidas con matices tropicales que pueden recordar al maracuyá y la piña. La gulupa, por su parte, se caracteriza por un sabor dulce, ligeramente ácido y bastante aromático

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Así que, aunque sus nombres y su parentesco puedan llevar a confusión, la cholupa y la gulupa tienen características suficientes para reconocerlas. Basta con mirar su cáscara, conocer cómo maduran y, por supuesto, probarlas para notar que cada una tiene su propio sabor.

¿Cuál elegir?

La respuesta dependerá de lo que esté buscando. Si quiere un sabor más intenso, ácido y con notas tropicales, la cholupa puede ser una opción interesante, especialmente para preparaciones en las que se quiera aprovechar su sabor particular. Además, al probarla y hacerla más popular esta llevando un poco del huila a su paladar.

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La gulupa, por su parte, destaca por su equilibrio entre dulzor y acidez, además de su aroma, por lo que suele ser una buena alternativa para jugos, batidos, postres o para consumir directamente.

Al final, más que elegir entre una y otra, la invitación es a aprender a reconocerlas y probarlas, porque aunque compartan familia y puedan confundirse a primera vista, cada una tiene un sabor, una textura y una historia propia.

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Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

Por Redacción Gastronomía y recetas

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