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⁠¿Cómo recalentar el pollo broaster o asado para que no quede cauchudo?

El tiempo, la temperatura y la forma de recalentarlo influyen en que el pollo quede jugoso o cauchudo.

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Redacción Gastronomía
12 de abril de 2026 - 01:00 a. m.
El pollo broaster y el pollo asado no responden igual al recalentado, y eso cambia por completo la textura.
El pollo broaster y el pollo asado no responden igual al recalentado, y eso cambia por completo la textura.
Foto: Pixabay
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Recalentar el pollo parece una tarea simple, pero pocas cosas decepcionan tanto como encontrarse con una presa seca, cauchuda o con la piel blanda. El problema no es solo volver a calentarlo, sino cómo se hace, cuánto tiempo pasa al calor y qué tipo de pollo es.

Es decir, no es lo mismo recalentar un pollo broaster, cuyo encanto está en el cuero crocante, que un pollo asado, en el que lo más importante suele ser conservar la jugosidad de la carne.

Los dos necesitan tratos distintos

El chef Charlie Otero, en conversación con El Espectador, es claro: “Microondas no”. Según explica, el problema es que este electrodoméstico “calienta al instante las cosas, pero no todo”, lo que puede jugar en contra de la textura de la presa que estemos recalentando.

Su recomendación, entonces, es la air fryer para el pollo asado y el horno convencional para el pollo broaster. “Si no se tiene freidora de aire, el horno convencional a unos 180 °C por unos cinco minutos puede funcionar bien”, dice.

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Esa recomendación coincide con lo que recogen algunos medios especializados en cocina. Por ejemplo, The Kitchn explica que el gran reto al recalentar estas piezas es mantener la carne jugosa sin arruinar del todo la textura exterior.

Para lograrlo con el broaster, plantea dos caminos: la freidora de aire, que permite un calentamiento rápido y ayuda a recuperar algo de crocancia, y el horno, donde recomienda envolver el pollo en papel aluminio y llevarlo a 175 °C durante unos 10 a 15 minutos, según el tamaño de la pieza.

En el caso del pollo asado, el trato cambia. The Kitchn propone recalentarlo en horno a unos 175 °C, con entre media taza y una taza de agua o caldo en el fondo de la fuente y cubierto con papel aluminio para darle un poco de humedad y que no quede seco. El tiempo sugerido es de 20 a 25 minutos, y luego recomienda retirar el aluminio durante unos cinco minutos más para que la piel recupere algo de textura.

Por su parte, Delish explica que los trozos grandes y con hueso suelen recalentarse mejor en el horno, porque el calor les llega de manera más uniforme.

En cambio, el pollo desmenuzado o sin hueso puede resolverse mejor en la estufa, en una olla pequeña o en una sartén, con un poco de agua, caldo o incluso el líquido en el que fue cocinado, a fuego medio-bajo y siempre tapado, para que conserve humedad.

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Los detalles que hacen diferencia

  • No recalentar de más, pues el pollo ya está cocido.
  • Precalentar bien el horno o la air fryer antes de meter la pieza.
  • No amontonar el pollo si se usa freidora de aire.
  • Añadir algo de líquido en preparaciones que necesiten conservar humedad, como el pollo asado.
  • Dejar reposar unos minutos al final, para que los jugos no se pierdan apenas se corte o se sirva.

¿Cómo evitar que quede cauchudo?

La diferencia suele estar en no recalentarlo de más. Unos minutos extra pueden secar la carne, ablandar la piel o arruinar la textura que tenía desde el principio.

Por eso conviene controlar el tiempo, usar el método adecuado y retirar el pollo apenas esté caliente.

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*Nota de la editora

El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

Por Redacción Gastronomía

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