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¿Cuál es la diferencia entre aceite de oliva virgen, extra virgen y refinado?

Proceso, aroma, sabor y uso culinario: así se diferencian los principales tipos de aceite de oliva que se consiguen en el mercado.

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Redacción Gastronomía
29 de marzo de 2026 - 11:00 p. m.
Aceite vegetal de uso principalmente culinario. Se obtiene del fruto del olivo, denominado oliva o aceituna.
Aceite vegetal de uso principalmente culinario. Se obtiene del fruto del olivo, denominado oliva o aceituna.
Foto: Pexels
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A simple vista, muchas botellas parecen iguales. Todas dicen aceite de oliva y, en el supermercado, la diferencia puede parecer solo una cuestión de precio. Pero no lo es.

Entre un aceite de oliva virgen, uno extra virgen y uno refinado cambian la forma de elaboración, el sabor y el uso que puede tener en la cocina.

La distinción no es menor, ya que entenderla ayuda a elegir mejor y a saber qué se está comprando realmente.

No todos se obtienen de la misma forma

La primera diferencia está en el proceso. Según Aceite Herencia, el aceite de oliva virgen extra y el virgen se obtienen por procedimientos mecánicos, mientras que el refinado pasa por un tratamiento industrial.

Eso marca una separación importante entre categorías. El extra virgen y el virgen provienen directamente de la aceituna. El refinado, en cambio, es un aceite que ha pasado por un proceso posterior para corregir defectos.

Si hablamos de categoría, el aceite de oliva virgen extra suele presentarse en el nivel más alto. El virgen también se obtiene directamente de la aceituna, pero se ubica un escalón por debajo.

El refinado, por su parte, es un producto más intervenido, como coinciden Food Republic y Directo al Paladar.

El sabor también cambia

El extra virgen suele tener un sabor más marcado y un aroma más evidente. A menudo se asocia con notas afrutadas y con un perfil más intenso.

El virgen conserva parte de esas características, pero con menor fuerza.

El refinado, en cambio, suele ser más neutro y menos protagonista.

Entonces, ¿cuál es mejor?

La respuesta depende de qué se esté buscando. Si el criterio es la calidad sensorial, el aceite de oliva extra virgen suele quedar por delante.

Si la idea es usar un aceite con un sabor más discreto, el refinado puede funcionar mejor en ciertas preparaciones. El virgen queda como una opción intermedia.

Dicho de forma simple:

  • Extra virgen: cuando se quiere más sabor y más carácter.
  • Virgen: una alternativa intermedia.
  • Refinado: cuando se busca un perfil más neutro.

*Nota de la editora

El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

Por Redacción Gastronomía

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