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¿Cuál es la diferencia entre los garbanzos en lata y secos y cuáles escoger?

Los garbanzos son un alimento versátil, nutritivo y presente en muchas cocinas, pero no todas las formas de comprarlos ofrecen la misma experiencia. ¿Qué conviene más?

Redacción Gastronomía y recetas

22 de agosto de 2026 - 06:00 p. m.
Los garbanzos pueden llegar a la cocina de dos maneras muy distintas: secos, para remojar y cocinar, o enlatados, listos para servir.
Foto: Getty Images
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Hay alimentos que parecen sencillos, pero que pueden cambiar bastante dependiendo de cómo se compren. Los garbanzos son uno de ellos: pueden llegar a la cocina secos de forma natural, directamente en una lata, esperando solo ser servidos.

Ambas opciones pueden formar parte de una buena comida, pero cuando llega el momento de elegir, aparece la duda: ¿qué conviene más, comprar garbanzos secos o enlatados? La respuesta no depende únicamente del precio, sino también del tiempo de preparación, la conservación y sus características nutricionales.

¿Qué diferencia hay entre los garbanzos en lata y los secos?

Antes de comparar ambas opciones, vale la pena conocer un poco mejor al protagonista de esta historia. Según el Real Jardín Botánico de Kew, el garbanzo es una legumbre rica en proteínas y nutrientes que forma parte de la alimentación de distintas culturas alrededor del mundo. De hecho, es la segunda legumbre más cultivada a nivel mundial, después de la soya.

Su historia también es bastante antigua. Los restos más antiguos de semillas de garbanzo encontrados hasta ahora están en Siria y Turquía y datan de aproximadamente 7.000 años antes de Cristo. Desde entonces, su cultivo y selección se han extendido por diferentes regiones.

Garbanzos secos

Los garbanzos secos son las semillas maduras de la planta que se cosechan, se limpian y almacenan directamente. Por eso tienen una textura dura y pueden conservarse durante largos períodos en la despensa, siempre que se mantengan en un lugar seco, fresco y protegido de la humedad y la luz directa.

Si busca una opción orgánica o con menos procesamiento, pueden ser una alternativa atractiva.

Eso sí, para llevarlos al plato primero hay que remojarlos y después cocinarlos hasta que estén blandos. El proceso toma más tiempo que abrir una lata, pero tiene una ventaja: usted puede controlar la cantidad de sal y los demás ingredientes que utiliza durante la preparación.

Garbanzos en lata

Los garbanzos enlatados parten del mismo producto, del mismo proceso inicial, pero llegan a la cocina prácticamente listos para comer. Esto se debe a que, durante su procesamiento industrial, los garbanzos se remojan, se cocinan y posteriormente se envasan en latas con agua y, en muchos casos, sal y aditivos para conservarlos mejor.

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¿Hay diferencia de nutrientes?

En términos generales, los garbanzos secos y los enlatados aportan nutrientes similares. Ambos son una buena fuente de proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales, por lo que la diferencia no está tanto en su valor nutricional como en la forma en que son procesados y, especialmente, en su contenido de sodio.

Los garbanzos enlatados suelen contener más sodio, como mencionamos arriba, porque se conservan en un líquido que puede llevar sal añadida. Sin embargo, esto puede reducirse fácilmente: basta con escurrirlos y enjuagarlos varias veces con agua antes de consumirlos. También puede elegir productos etiquetados como bajos en sodio o sin sal añadida.

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Más allá de esta diferencia, los garbanzos ofrecen varios beneficios cuando hacen parte de una alimentación equilibrada. Según The Nutrition Source, el portal educativo del Departamento de Nutrición de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, las legumbres contienen componentes que pueden contribuir a la salud de distintas maneras:

  • Control de la glucosa: tienen un índice glucémico bajo y contienen almidón resistente, por lo que su digestión es más lenta y ayudan a evitar aumentos rápidos del azúcar en la sangre.
  • Salud intestinal: su contenido de fibra alimenta a bacterias beneficiosas del intestino y favorece una buena función digestiva.
  • Salud cardiovascular: la fibra, las grasas insaturadas y algunos compuestos vegetales de los garbanzos pueden contribuir a mantener niveles saludables de colesterol.
  • Saciedad: la combinación de proteína y fibra ayuda a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que puede favorecer el control del peso.

¿Cuál elegir?

La elección depende, sobre todo, de cuánto tiempo tiene, cuánto quiere gastar y cómo prefiere preparar sus alimentos. Los garbanzos secos suelen ser más económicos y permiten controlar completamente la preparación, pero requieren más tiempo. Los enlatados, en cambio, cuestan un poco más, pero ofrecen una ventaja difícil de ignorar: están listos para usar prácticamente de inmediato.

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También debe tener en cuenta el sabor y la textura. Los garbanzos secos permiten ajustar la cocción según la receta y pueden quedar firmes por fuera y cremosos por dentro. Los enlatados, aunque son más prácticos, suelen tener una textura más blanda, algo que puede funcionar mejor en preparaciones rápidas, ensaladas o hummus.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

Por Redacción Gastronomía y recetas

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