Publicidad

¿Cuánto tiempo puede conservar la carne y hasta cuándo es seguro consumirla?

Saber cuánto dura la carne en la nevera o el congelador y cuándo debe desecharse puede prevenir riesgos para la salud.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Gastronomía y recetas
05 de agosto de 2026 - 11:00 p. m.
Es importante llevar a cabo una buena y óptima descongelación.
Es importante llevar a cabo una buena y óptima descongelación.
Foto: Pexels
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Comprar carne para varios días o preparar una cantidad mayor de la que realmente se consume es una situación común en muchos hogares. Sin embargo, cuando llega el momento de guardar las sobras, surgen varias dudas: ¿se puede dejar la carne en la olla hasta más tarde?, ¿es seguro meterla así a la nevera?, ¿cuánto tiempo puede permanecer almacenada sin representar un riesgo para la salud?

Aunque parezcan detalles sin importancia, la forma en que se conserva la carne influye directamente en su calidad e inocuidad. Por eso, conocer cuánto duran realmente las sobras y cómo almacenarlas correctamente puede marcar la diferencia entre disfrutar una comida de forma segura o exponerse a una intoxicación alimentaria.

¿Puede dejar la carne en la olla o en otro lugar a temperatura ambiente?

La respuesta corta es no. Tanto la carne cruda como la cocida no deben permanecer a temperatura ambiente durante más de dos horas. Si el ambiente supera los 32 °C, ese tiempo se reduce a una hora, ya que las bacterias se multiplican rápidamente y aumentan el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Si no va a consumir la carne de inmediato, lo más seguro es refrigerarla o congelarla, dependiendo del tiempo que planee conservarla.

¿Cómo congelarla correctamente?

Si planea conservar la carne durante varias semanas o meses, lo mejor es congelarla a una temperatura de -18 °C o inferior. Antes de hacerlo, verifique que el empaque esté en buen estado. Si el paquete original está roto o perforado, transfiera la carne a un recipiente hermético o a una bolsa especial para congelación, lo que ayudará a evitar quemaduras por frío y a conservar mejor su sabor y textura.

Si la carne se va a refrigerar y no a congelar, guárdela en la zona más fría de la nevera, generalmente en la parte inferior y al fondo. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda mantener los paquetes dentro de una bolsa o recipiente para evitar que los jugos entren en contacto con otros alimentos y prevenir la contaminación cruzada.

Ojo, es importante mantener la nevera limpia y desinfectada de forma periódica y seguir la regla de “primero en entrar, primero en salir”, para consumir primero los productos almacenados con mayor antigüedad.

Si su intención es congelar la carne, hay algunas prácticas que le ayudarán a conservar mejor su calidad y garantizar un consumo seguro:

  • Etiquete cada paquete con la fecha de congelación para llevar un control del tiempo de almacenamiento.
  • Descongele siempre la carne dentro del refrigerador, permitiendo que el proceso ocurra de forma gradual. Evite hacerlo a temperatura ambiente, ya que favorece el crecimiento de bacterias.
  • No vuelva a congelar carne cruda que ya fue descongelada, a menos que haya sido cocinada previamente.

Eso sí, aunque la congelación prolonga considerablemente la vida útil de la carne, esto no significa que conserve indefinidamente la misma calidad. Con el paso del tiempo puede perder textura, sabor y jugosidad, por lo que es recomendable respetar los tiempos máximos de almacenamiento.

Conservación en la nevera (4 °C o menos)

  • Carne picada o molida: 1 a 2 días.
  • Cortes de res, cerdo o cordero: 3 a 5 días.
  • Carne cocida y sobras: 3 a 4 días.

Conservación en el congelador (-18 °C)

  • Carne picada o molida: 3 a 4 meses.
  • Cortes de res, cerdo o cordero: 4 a 12 meses.
  • Carne cocida: 2 a 3 meses.

¿Qué señales indican que la carne ya no es segura para consumir?

De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), no basta con que la carne haya permanecido en la nevera o el congelador para asumir que sigue siendo segura. Antes de cocinarla, es importante revisar su aspecto, olor y textura, ya que estos pueden revelar que el alimento se ha deteriorado y representa un riesgo para la salud.

Estas son algunas de las principales señales de alerta:

  • Mal olor: si desprende un olor agrio, rancio o inusual, es una clara señal de que se ha descompuesto.
  • Textura viscosa o pegajosa: una superficie babosa o resbaladiza suele indicar la presencia de microorganismos que deterioran el alimento.
  • Cambios de color: un ligero cambio de tonalidad por falta de oxígeno puede ser normal, especialmente en carnes envasadas al vacío. Sin embargo, si el pollo adquiere un color grisáceo o la carne de res presenta tonos verdosos, negros o un aspecto poco uniforme, no debe consumirse.
  • Superó el tiempo recomendado de almacenamiento: aunque la carne luzca y huela bien, si permaneció más tiempo del recomendado en la nevera existe un mayor riesgo de que contenga bacterias peligrosas que no siempre alteran su apariencia.

Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es no probar la carne para verificar su estado y desecharla de inmediato.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

Por Redacción Gastronomía y recetas

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.