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Cuatro consejos para convertirte en todo un catador café

El café contiene una serie de sabores, aromas y detalles a la hora de prepararlo que vale la pena conocer. ¡A afinar los sentidos!

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Redacción Cromos
29 de junio de 2016 - 10:35 p. m.
Cuatro consejos para convertirte en todo un catador café
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Entender como catar el café es una habilidad detallada, pero que todos pueden aprender. Aquí te ofrecemos varios tips que nos compartió el equipo de expertos de café artesanal de KitchenAid:

 

Tips para potenciar todas las posibilidades de esta envolvente bebida:

1. Es vital empezar por tener presente la información del fabricante que viene en el envase que contiene los granos o el polvo ya molido. Antes de probarlo será clave saber su proceso de tostado y molido, el tipo de grano, su proveniencia y tipo de mezcla.

2.  Después, para buscar ese sabor que más nos deleitará del café, se debe experimentar empezando por examinar los granos y después olerlos. Los granos más arrugados denotan mejor calidad y son generalmente los usados en selecciones gourmet.

3.  Inmediatamente, se muelen los granos en un molino y se prepara la primera taza de café, con agua filtrada para que no se alteren los sabores. El café se deja decantar y reposar; luego se retiran los restos de encima que no lograron disolverse bien. Así la prueba es de una bebida limpia y sin desechos que interfieran en esa primera degustación.

4.  Con una cuchara se empieza a probar y luego se toma un sorbo más grande, al que se le da vuelta y se pasa por todo el paladar. Se repite el proceso varias veces y con nuevas tazas de café para poder determinar características como la acidez, cuerpo, dulzura o sabores cítricos, achocolatados o de toques acaramelados.

Los expertos del tema suelen expulsar esa muestra que saborean. Y de ahí, aprueban o desaprueban el café que han catado.

¿Qué se debe tener en cuenta?

Visualmente: se observa el color de la infusión. Un grano más tostado resultará en un café más oscuro. El color puede ser limpio, claro, mate o luminoso.

El café robusto es el grano de color más oscuro, más tostado y poco perfumado. Es rústico y con un sabor final amargo. Se usa principalmente para producir café soluble o instantáneo.

En contraste, el café arábica es la especie cultivada más conocida y valorada en todo el mundo por tener mayor calidad, matices de aroma y sabores variados sin ser agresivos al paladar y por contar con un suave toque de acidez.

Cuerpo: el cuerpo, está relacionado con la viscosidad y los sólidos que tiene la bebida. Un cuerpo ligero versus un cuerpo completo.

Olor: es delicioso percibir la fragancia de los granos recién molidos, algo que se percibe directamente con el olfato. El aroma está determinado, en parte, por el proceso de tostado que tuvieron los granos y está en la sensación de los componentes aromáticos solubles de esa taza de café que empezamos a beber y a oler. Más que tan solo un “olor”. Si no tuviéramos sentido del olfato, sólo percibiríamos las sensaciones del sabor. El aroma es lo que nos da el sabor que se nos antoja.

Sabores: la combinación de cuerpo, acidez y aroma da lugar al sabor del café. Junto con los matices aromáticos se pueden tener percepciones acarameladas, frutales, chocolatosas, florales etc. Puede ser una amplia gama de estimulación la que reciben los sentidos con una rica bebida de café.

 

Fotos: cortesía KitchenAid.

Por Redacción Cromos

 

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