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Si alguna vez ha confundido un manojo de perejil con uno de cilantro en el supermercado o al cocinar, no está solo. A simple vista estas dos hierbas aromáticas parecen casi idénticas, por lo que es común que muchas personas las mezclen o crean que son la misma planta. Sin embargo, basta con probarlas para descubrir que su sabor, aroma e incluso sus usos en la cocina son muy diferentes.
Aprender a distinguirlas no solo evitará errores en sus recetas, sino que también le permitirá sacar el máximo provecho de cada una. Estas son las principales diferencias entre el perejil y el cilantro y en qué preparaciones conviene utilizar cada uno.
Diferencias físicas
Aunque el cilantro (Coriandrum sativum) y el perejil (Petroselinum crispum) pertenecen a la misma familia botánica, las Apiáceas, y a simple vista pueden parecer casi idénticos, existen varias características que permiten distinguirlos sin necesidad de ser un experto.
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno de México, la primera pista está en las hojas. Las del cilantro son más redondeadas, con bordes suaves, mientras que las del perejil presentan lóbulos más puntiagudos y definidos. También cambia el tamaño de la planta: el cilantro desarrolla ramas más largas y puede alcanzar hasta 70 centímetros de altura, mientras que el perejil suele crecer hasta 30 centímetros, por lo que luce más compacto.
El color también ayuda a diferenciarlos. El cilantro tiene un tono verde más claro y brillante, mientras que el perejil se caracteriza por un verde más oscuro e intenso.
Incluso al momento de comprarlos hay una pista adicional que puede ayudarle a diferenciarlos. El cilantro suele venderse con la raíz, ya que esta también se utiliza en algunas preparaciones y ayuda a conservar la frescura de la planta por más tiempo. El perejil, en cambio, normalmente se comercializa sin ella.
Olor y sabor
Si todavía tiene dudas, el aroma suele despejarlas de inmediato. El cilantro desprende un olor intenso, con notas terrosas y ligeramente cítricas, además de un sabor mucho más pronunciado que suele dividir opiniones: hay quienes lo consideran indispensable en la cocina y quienes prefieren evitarlo por su intensidad.
El perejil, por el contrario, ofrece un aroma mucho más suave, fresco y herbal, acompañado de un sabor ligeramente picante, y combina con una mayor variedad de preparaciones.
Si presta atención a estos detalles —la forma de las hojas, el color, el aroma y la presentación— será mucho más fácil identificar cada una y evitar confusiones en la cocina.
Nutrientes de cada uno
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, el cilantro se caracteriza por su acción antioxidante, antiinflamatoria, antimicrobiana y antiparasitaria. También puede contribuir a mejorar la digestión, ayudar a regular los niveles de azúcar en la sangre, favorecer la salud cardiovascular y apoyar la eliminación de sustancias nocivas del organismo.
A nivel nutricional, el cilantro aporta vitaminas A, C, K, B1 y B2, además de minerales como hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio, así como fibra.
El Jardín Botánico de Bogotá agrega que sus semillas tienen propiedades digestivas y estimulantes, mientras que en infusión se utilizan tradicionalmente para favorecer el sueño, aliviar dolores de cabeza y reducir la inflamación.
El perejil, por su parte, también ofrece múltiples beneficios. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, ayuda a mejorar el tránsito intestinal, favorece la circulación sanguínea, fortalece los huesos, tiene efecto diurético, contribuye a la salud renal y actúa como antioxidante y antiinflamatorio.
Además, es reconocido por ayudar a combatir el mal aliento.
De acuerdo con el Jardín Botánico de Bogotá, el perejil también es considerado un antibiótico natural, antiséptico, digestivo, expectorante y diurético. Tradicionalmente se ha empleado para aliviar molestias como el reumatismo, facilitar la cicatrización y apoyar el tratamiento de infecciones o cálculos renales. Su contenido de vitamina C, fibra, hierro, zinc, calcio, potasio y compuestos como la miristicina favorece el sistema inmunológico, la producción de colágeno y posee acción vasodilatadora.
¿Cuál escoger?
La elección entre perejil y cilantro depende menos de cuál es “mejor” y más del tipo de receta que quiera preparar. Por ejemplo, el perejil tiene un sabor más suave y equilibrado, por lo que combina fácilmente con una gran variedad de preparaciones sin opacar los demás ingredientes. Es uno de los condimentos más utilizados en la cocina europea, especialmente en recetas italianas, francesas y griegas.
Úselo cuando prepare:
- Pastas, pesto y salsas italianas.
- Sopas, caldos y guisos.
- Carnes, pescados y mariscos.
- Papas asadas, hervidas o en puré.
- Ensaladas y aderezos suaves.
Por su parte, el cilantro tiene un aroma mucho más intenso, con notas cítricas y un sabor muy marcado, por lo que suele ser el protagonista de la receta. Es indispensable en gran parte de la cocina latinoamericana y asiática, donde aporta frescura y profundidad a los platos.
Es la mejor opción para:
- Guacamole, salsas verdes y pico de gallo.
- Ceviches y otras preparaciones con limón.
- Curris, chutneys y platos de la cocina india.
- Sopas, guisos y salteados asiáticos.
- Marinadas y adobos para carnes, pollo o mariscos.
Además del sabor, también cambia la forma de utilizarlos. El perejil soporta mejor el calor y puede cocinarse durante más tiempo sin perder gran parte de su aroma, aunque normalmente se añade al final de la preparación.
El cilantro, en cambio, es mucho más delicado: lo ideal es incorporarlo justo antes de servir, ya que el calor reduce rápidamente su sabor y fragancia. Una excepción son sus tallos, que pueden cocinarse durante más tiempo para aportar un sabor más profundo a caldos, curris y guisos.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧