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Recuerdo que de niño una vez a la semana nos daban en casa una toronja como postre, una toronja perfumada, dulce, ácida y amarga a la vez, como una extraordinaria explosión de sabores y sensaciones.
Es uno de los recuerdos gastronómicos más claros que tengo en la memoria y que ahora he venido a rescatar desde que empecé a encontrar toronjas rosadas y blancas en el supermercado.
El nuestro es un país de frutas, y entre la enorme variedad las cítricas tienen un lugar preponderante: naranjas, limones, mandarinas y toronjas se dan jugosas y por montones en nuestras tierras.
Sin embargo, a veces las dejamos exclusivamente en el terreno de los jugos, donde sin duda se pueden aprovechar de maneras espectaculares, y nos olvidamos de que también es posible cocinar con estas ricas frutas.
Hoy quiero presentarles una idea para utilizar las aromáticas toronjas en una ensalada fresca, veraniega y muy refrescante, con mariscos frescos y un toque de albahaca troceada a mano que le aporta notas mentoladas. La clave está en servirla muy fría, incluso en platos que se hayan dejado un buen rato en el congelador, para destacar todas las características refrescantes de los ingredientes.
Ingredientes
16 langostinos medianos pelados, desvenados y cocidos
400 gramos de calamar (tubos y tentáculos)
2 tazas de carne de toronja o pomelo rosado, sin membranas
1/2 taza de aceite de oliva virgen extra
Jugo de 1 limón
2 cucharadas de cebolla roja cortada en plumas muy finas
10 hojas de albahaca troceadas a mano
Ají fresco al gusto
Sal y pimienta negra
Preparación
Mezcle todos los ingredientes y deje macerar durante 15 minutos. Sirva en platos muy fríos, preferiblemente que se hayan reservado en el congelador.
hsasson28@hotmail.com / www.harrysasson.com