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Ingredientes
- 4 calamares medianos limpios
- Relleno de arroz con curry y nueces
- 2 tazas de arroz cocinado
- ¼ taza de pimentón rojo cortado en cubos pequeños
- 2 cucharadas de cilantro finamente picado
- 1 cucharada de eneldo finamente picado
- ½ taza de nueces crocantes (almendras, piñones, nuez del Brasil, etc.)
- 2/3 taza de suero costeño
- 2 y ½ cucharaditas de curry en polvo
- Sal y pimienta al gusto
- ½ taza de vino blanco
Para la ensalada:
- 2 tazas de lechugas asiáticas
- 6 fresas cortadas por la mitad
Para la vinagreta:
- 2 cucharadas de vinagre de manzana o de vino blanco
- 1 cucharadita de mostaza tipo Antigua
- 1 cucharadita de perejil liso finamente picado
- Sal y pimienta
Preparación
1. Rellenar
En una vasija ponga el arroz y añada pimentón, cilantro, eneldo y nueces. En otro recipiente mezcle el suero costeño y el curry. Integre a la mezcla del arroz. El arroz debe quedar húmedo. Con una cucharita rellene cada calamar con el arroz, presionando ligeramente para que el arroz quede bien distribuido. No lo rellene en exceso. Cierre la boca del calamar con un palillo. Unte ligeramente con mantequilla una lata de hornear. Ponga los calamares y vierta la mitad del vino blanco. Hornee de 20 a 30 minutos. Deje enfriar.
2. Batir
Para hacer la vinagreta ponga el vinagre, la mostaza, la sal, el azúcar y la pimienta. Con una batidora, bata vigorosamente. Vierta en forma de chorrito el aceite de oliva y continúe batiendo hasta obtener una vinagreta emulsionada.
3. Servir
Corte cada calamar en tajadas medianas. En una vasija mezcle las lechugas y las fresas, y añada dos cucharadas de vinagreta. Distribuya las lechugas sobre cuatro platos y disponga tres anillos de calamar relleno sobre ellas. Sirva las demás vinagretas aparte.
Sabías que...
Para que nuestras ensaladas queden deliciosas es mejor hacerlas en un recipiente grande donde sea fácil mezclar los ingredientes. Se aconseja que la vasija sea de cerámica o vidrio para que después se pueda limpiar con facilidad. Las bellas ensaladeras de madera deben limpiarse con un paño húmedo. Haga ensaladas con diferentes texturas, sabores y colores para que sean más apetitosas. Después agregue
la vinagreta, pero solo antes de servirla a la mesa.
Para tener en cuenta:
- Hay diversas variedades de lechugas. Escoja lechugas con textura firme y de color intenso. Evite aquellas con hojas marchitas y puntos marrones. Las de hojas de textura más delgada, como la morada o la lisa, duran menos tiempo.
- Para conservar frescas las lechugas debe lavarlas con agua fría. Séquelas en la centrífuga o con papel de cocina. Guárdelas en una caja plástica o en una bolsa con zipper, así tendrán una vida útil de cuatro o cinco días. No es posible congelarlas.
- Lo más importante de una vinagreta es el equilibrio entre el ácido y el aceite. Un consejo es identificar los sabores de la ensalada. Si son suaves, la vinagreta debe ser delicada. Las ensaladas hechas con sabores pronunciados deben tener una vinagreta más fuerte.
Los vegetarianos
El vegetarianismo está de moda. Los restaurantes y los supermercados tienen múltiples opciones para satisfacer los paladares amantes de lo verde. En la actualidad es una tendencia mundial, pero siempre ha hecho parte de culturas ancestrales. El budismo y el hinduísmo prohíben el sacrificio de animales, ya que consideran que en ellos pueden habitar almas reencarnadas. En la antigua Grecia, Pitágoras aseguraba que la única manera de alcanzar la armonía física y emocional era comer moderadamente y sin carne. Incluso las mentes más brillantes de la historia preferían las dietas con vegetales y granos. Leonardo da Vinci, Bernard Shaw, Einstein y Gandhi fueron vegetarianos.
Aquí entre nos...
Esta escritora nacida en Amalfi, Antioquia, no se resiste a un buen chicharrón. Es profesora, columnista, mamá, esposa y abuela, pero trata de sacar tiempo para la cocina, a pesar de tener un fuerte contrincante: su esposo. Entre letras y fogones.
Adora cocinarles a sus nietas. Como son pequeñas, recurre a los seguro: la pasta, que les encanta.
¿Qué no comería nunca?
Yo me le mido a todo. He comido las cosas más extrañas en los sitios más extraños. ¿Algo memorable? Tal vez eso que todos sabemos que se come: las ancas de rana. Pero he comido iguana también. En Japón comí cosas cuyo nombre no sé pronunciar.
¿A qué saben sus poemas?
Los poemas casi siempre tienen un sabor amargo. La gente piensa que la poesía es dulce, pero no es para nada dulce y no le conviene ser dulce. La mía tienen un poquito de acidez, porque a mí me gusta usar la ironía, y hago todo lo posible por evitar la dulzura.
¿Con qué plato se pueden comparar la escritura y la docencia?
Yo compararía la escritura con algo que sea muy equilibrado; es decir, con un plato que sea agridulce. Puede ser uno de la comida china, donde se equilibran esas dos cosas: lo agrio y lo dulce. La docencia es un trabajo muy duro, lo podría comparar con una carne a la brasa. Un alimento difícil de masticar y de digerir, pero que te da placer.
Se considra buena en la cocina. Su fuerte son los arroces y el risotto le queda muy bien.
¿Qué sabor tienen los reconocimientos y los premios?
Los reconocimientos también son agridulces, fíjate. Son dulces porque te causan alegría y satisfacción. Pero son un poquito agrios porque no te los debes creer del todo. Porque un premio no debe darte seguridad, ni debe hacerte creer que eres el mejor, porque ahí empieza a fracasar lo demás.
Un escritor agrio y uno dulce
(Carcajada) Dulce, dulce, dulce, dulce, dulce: Mario Benedetti. Y agrio, pero en el mejor sentido de la palabra –porque lo agrio también puede ser muy bueno–, un novelista como John Maxwell Coetzee, que nos pega y nos hace ver esa parte de la realidad que nos estremece, pero que nos deja una sensación de satisfacción.
Fotos Daniel Álvarez.

