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En algunas tradiciones culinarias, como la mediterránea, por ejemplo, se suele servir una ensaladita al final de las comidas, lo cual encuentro muy provechoso. Así lo hacía mi abuela, y generalmente nos sorprendía con unas mezclas no muy cotidianas para ensaladas, como utilizar las hojitas más tiernas del apio –que tienen un sabor riquísimo y textura crujiente–, hojas de hierbabuena, garbanzos cocidos, entre otros. El aderezo, como lo preparaba ella, tenía al comino de protagonista, junto con mucho jugo de limón fresco y un buen aceite de olivas, por supuesto. Cuando se servía para invitados en una cena más elaborada, le agregaba al aderezo almíbar de granada, que no es más que el jugo de la granada reducido para concentrar su dulzor y su perfume.
INGREDIENTES
4 cogollos de lechuga romana tiernos
2 tomates chontos sin semillas y cortados en julianas
4 pepinillos encurtidos cortados en rodajas finas
1 taza de garbanzos cocidos
1/2 taza de hojitas de apio
1/2 taza de hojas de hierbabuena
1/2 cebolla roja cortada en julianas finas (opcional)
6 rabanitos cortados en rodajas finas
Para el aderezo
1/3 de taza de aceite de oliva
Jugo de 1 limón
1/2 cucharadita de comino
Sal y pimienta negra
PREPARACIÓN
Ponga todas las hojas en agua con hielo durante cinco minutos. Mientras tanto, integre todos los ingredientes del aderezo mezclando enérgicamente. Retire las hojas del agua y séquelas sobre papel de cocina. Mezcle todos los ingredientes junto con el aderezo, y sirva.