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La longaniza

La Longaniza tiene una historia larga.

D. BUENAVIDA

20 de diciembre de 2008 - 05:00 p. m.
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El restaurante empezó en 1967 en la calle 93 abajo de la carrera 15. Era un asadero donde se podía comer un buen pedazo de carne acompañado por una buena ensalada. Las longanizas y los chorizos eran sabrosos. No tenía pretensiones gastronómicas, pero ofrecía una culinaria sencilla y precios acordes con sus pretensiones. Había desaparecido de mis recuerdos cuando encontré que se había trasladado desde hace cuatro meses a la calle 69A, arriba de la séptima, como exige la moda. Fuimos a la calle 69 a comer nada adicional ni diferente a lo que se comía hace unos años. Pero las cosas cambiaron.

El sitio ofrece carnes a la parrilla acompañadas con papa y yuca. Las guarniciones diferentes a la papa y la yuca se cobran aparte. Las carnes de res, pollo y cerdo tienen precios de $28.500 a $38.500. Tres pescados con precios entre $25.500 y $30.000. Ensalada de la barra $12.800. Picadas de longaniza o chorizo  y otras  con precios entre $13.000 y $22.000.

Empecemos con la entrada: la longaniza. No estaba mal, pero tampoco sobresaliente como se puede esperar por llevar su nombre el restaurante. Estaba cortada en pedacitos pequeños con papas criollas hervidas. La presentación dejaba qué desear.

Pedimos punta de anca. Esperábamos un grueso y jugoso pedazo de carne añejada por lo menos 20 días y con peso de más de 250 gramos (recordemos que el precio en la carta de la carne con sólo papa o yuca o patacón era de alrededor de $30.000). Recibimos una tajada de carne delgada (¿150 gramos?), corte en mariposa, como dicen en los asaderos bogotanos, dura y sin maduración, y pasada del punto pedido. Acompañada de un puré de papa al cual le faltó un par de majadas adicionales. El otro plato pedido colmó nuestra desdicha: cerdo a la parrilla. Consistía en una tajada de cerdo de unos 130 gramos, seco e insípido, cocido hasta el punto de “borrador” con papas criollas hervidas. A pesar del hambre y su tamaño no pudimos comérnoslo completo.

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La barra de ensalada, la de siempre en estas ocasiones: lechuga picada, tiritas de zanahoria crudas, remolacha cocida, brócoli y etcétera y las tres salsas de siempre: sin pena ni gloria. Al llegar a los postres, por respeto a nosotros mismos y en señal de tímida protesta, pedimos la cuenta y nos fuimos con el rabo entre piernas.

Me sentí muy mal pagando precios de restaurante de buena culinaria e, incluso de algunos donde se puede gozar de los placeres gastronómicos, por unas carnes que a duras penas alcanzan la calidad de un asadero de tercera. Tal vez otros asiduos a los buenos restaurantes han pensado lo mismo, porque siendo un miércoles, la única mesa con comensales en toda la noche fue la nuestra.

secomebien@gmail.com Calle 69A N° 6-41 Tel.: 310 52 09

Por D. BUENAVIDA

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