Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Maestro Mario Puchulú Giacca

Como breve tributo a su vida de maestro y orientador, quisiera compartir con ustedes las notas que fui tomando sobre este excepcional mendocino.

Hugo Sabogal

23 de marzo de 2019 - 09:00 p. m.
Mario Puchulú Giacca. / Cortesía
PUBLICIDAD

Este espacio semanal alrededor del vino propició, en 2006, mi primer encuentro con Mario Puchulú Giacca, enólogo argentino radicado en Colombia y fallecido hace pocos días en Medellín.

Sucedió en las instalaciones del Grupo Éxito, en Envigado, a propósito del trabajo de creación y montaje de la primera feria de Expovinos, que en aquel año abrió sus puertas en la capital antioqueña antes de trasladarse a Bogotá, en 2007.

Poco o nada se escribía sobre la cultura del vino en esos días y esto llevó a Mario a ofrecerme su disponibilidad de tiempo para cualquier consulta. Lo llamé muchas veces. Y por cuenta de esta vocación compartida me invitó a formar parte de sus paneles de cata en Expovinos y a dictar charlas y conferencias a lo largo de todos estos años. Mario era el alma de Expovinos y Expovinos era su fascinación.

Como breve tributo a su vida de maestro y orientador, quisiera compartir con ustedes las notas que fui tomando sobre este excepcional mendocino.

Llegó a Colombia en 1989 como gerente de Provica, un desaparecido emprendimiento vinícola colombo-argentino en San Pedro de los Milagros, municipio del norte de Antioquia. Como enólogo de formación, Mario se convirtió en pieza clave del proyecto porque era el único que conocía el funcionamiento de una bodega.

En ese entonces, muy pocos colombianos se interesaban en el vino. No había tiendas especializadas ni secciones especiales en los supermercados. Y mucho menos, programas de formación. Los restaurantes ofrecían, a lo sumo, unas cinco marcas, casi en su totalidad de Chile y España. Hoy existen cerca de dos mil referencias y una multiplicidad de orígenes. A todas luces, la colaboración de Mario fue clave en esta evolución.

De barba blanca e intensos ojos azules, se ufanaba de su calvicie y de su baja estatura. Me recordaba más a un fraile del Renacimiento que a un tutor mediático del siglo XXI.

Su entrada al vino fue natural, pues su madre, de origen italiano, provenía

Read more!

del Piamonte, tierra proverbial del Barolo. Su padre, de origen vasco-francés, fue viticultor en Mendoza y le ayudó a dar sus primeros pasos por viñedos y bodegas. A la postre, Mario optó por una licenciatura en enología, en la Universidad Juan Agustín Maza (UJAM), de Mendoza.

Trabajó en bodegas locales, al lado de grandes maestros mendocinos, antes de viajar a Colombia, contratado por Provica. Aunque su plan era quedarse un par de años, terminó estableciéndose en Medellín, y hablaba con orgullo de ser esposo y padre de dos paisas.

No ad for you

Decía que hace 30 años reunir a un grupo de personas para hablar de vinos era prácticamente imposible. La cultura se circunscribía a pequeños y exclusivos círculos de aficionados. O sea que haber pasado de un consumo de 0,2 litros per cápita a cerca de dos litros se debe, entre gran parte, al consagrado trabajo de personas como Mario Puchulú.

Como integrante del grupo de creación de Expovinos, trabajó duro para invitar a figuras mundiales, dándole a la feria una resonancia continental. Otra de sus contribuciones fue sacar de las salas privadas el proceso de calificación del concurso anual de Expovinos para realizarlo frente al público. Innovaciones de este tipo llamaron la atención de los colombianos, al punto de lograr niveles récord de asistencia de más 50.000 personas en las últimas versiones. Su figura será difícil de reemplazar.

Read more!

Por Hugo Sabogal

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.