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Ahora se llama mixología, y se refiere más a la ciencia de mezclar en el bar. Soy de los que prefieren cocteles frescos, refrescantes y de pocos ingredientes. Sin embargo, cada vez son más los comensales que aprecian una buena copa, con su composición exacta y con una dosis de creatividad por parte del mixólogo. Y en este sentido el abanico de posibilidades es verdaderamente enorme: no sólo vinos y licores (que en este campo el universo ya es gigante), sino también mezcladores, esencias aromáticas, gotas de diversos tonos de sabor, frutas y sus partes, infusiones de hierbas, e incluso humos de diferentes índoles que aportan divertidas características al trago. Desarrollar este arte se ha convertido en un asunto fundamental para los restaurantes, pues nuestros clientes ya no sólo un vino o un trago buscan para acompañar sus comidas, sino también una mezcla que les ayude a completar su experiencia. Por eso quiero presentarles durante algunas semanas recetas que ustedes pueden replicar fácilmente en casa sin necesidad de grandes conocimientos, sólo los ingredientes adecuados en las justas cantidades y buena mano para agitarlos.