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Murió un enólogo muy célebre: Michel Rolland, el “flying winemaker”, ha dejado de volar

El mundo del vino está de luto. Uno de sus enólogos más célebres, dinámicos, importantes y visionarios, murió el viernes a los 78 años de edad. Homenaje.

Juan Carlos Rincón Domínguez * @Rincondecata / Especial para El Espectador

21 de marzo de 2026 - 11:26 a. m.
El famoso enólogo francés Michel Rolland (der.) y el periodista y catador colombiano Juan Carlos Rincón Domínguez durante una entrevista para El Espectador en 2016.
Foto: Archivo Particular
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Michel Rolland era de la cosecha 1947, del corazón de Pomerol, el paraíso del Merlot, donde germinan algunos de los vinos más famosos del mundo. Nació en Libourne pero se crió en los viñedos familiares y en su emblemático Chateau “Le Bon Pasteur”, el buen pastor. (Recomendamos una entrevista que Juan Carlos Rincón le hizo a Michel Rolland en Europa).

Y eso fue Michel toda su vida, un pastor del vino, un mentor, un enólogo revolucionario que muy joven, desde los años 80, se convirtió en un verdadero “gurú” del vino, acompañado siempre por su esposa Dany, también enóloga y su mano derecha. Se conocieron estudiando en la Universidad de Burdeos, donde Emile Peynaud, el más revolucionario de todos, fue su profesor.

Juntos crearon el laboratorio Rolland, donde su saber es consejero de cientos de bodegas alrededor del mundo, las que Michel recorría anualmente. Pasaba más de la mitad del año en los aviones, desde California hasta México, Argentina, China, España, Tailandia, Sudáfrica, Japón y otra decena de países. El laboratorio Rolland fue uno de los primeros en Burdeos y en él participan Dany y sus hijas Stephanie y Marie, a cargo de la administración y la imagen de la bodega, los vinos y la famosa gama “Rolland Collection”.

En sus comienzos y gracias al respaldo del mundialmente famoso crítico estadounidense Robert Parker, quien favorecía el estilo de vinos poderosos, tánicos, con alta concentración de fruta y alcohólicos, Michel se convirtió en un referente mundial. Los vinos californianos eran muy a su estilo, para muchos incomprendido y para otros de “avant-garde”.

Venerado por unos y criticado por otros, Michel fue único y especial, un enólogo que amó el vino, lo promovió en todo el planeta y fue infatigable y dinámico en todos los proyectos que emprendió como consultor en el mundo y también como socio, tal el caso del reconocido Clos de los Siete, nacido en 1998 en el Valle de Uco en Mendoza, Argentina, que hoy está en plena madurez. Muchos olvidan que, por encima de las características de los llamados “vinos Parker”, Michel siempre buscó en sus vinos equilibrio y solidez.

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Como persona, Michel era eso, equilibrado y sólido. Muy centrado en sus conceptos e ideas, amable, con buen sentido del humor, políglota (hablaba francés, inglés, español e italiano) y siempre firme en la amistad. Nos conocimos en Londres hace más de 25 años y compartimos muchas jornadas y charlas inolvidables en Burdeos, París, Londres y Madrid.

Fue generoso en sus consejos, me concedió entrevistas, cenamos juntos en Burdeos y siempre apoyó mi trabajo en la segunda parte de mi vida como periodista especializado en el vino. Pero Michel hacía eso con todos, era parte de su bonhomía. Sus conceptos siempre fueron invaluables y su amistad especial.

Cuando cumplí medio siglo, Michel me obsequió una botella Magnum de su vino “Le Bon Pasteur” de la cosecha 1998, una de las excelentes en Pomerol. La dedicatoria decía: “Para Juan Carlos. La vida comienza a los 50”. ¡Tenía razón!

Fue el momento en que decidí independizarme y me retiré de la BBC de Londres. Y Michel, que amaba Latinoamérica y creía en su potencial vinícola después de haber trabajado en México, se lanzó de cabeza a crear en 850 hectáreas en Mendoza “Clos de los Siete”, un vino fino de precio asequible elaborado en el nuevo mundo para el paladar planetario; su último legado.

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Gracias, Michel, por lo ofrecido, vivido y compartido. Sigo fiel a tu amistad y tu consejo... ¡La vida empieza a los 50! Brindo a tu salud, descansa de viajar.

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* Juan Carlos Rincón Domínguez es un periodista colombiano que fue corresponsal de El Espectador durante muchos años en Europa, especialmente en Londres. Es un reconocido catador internacional de vinos y ahora regresó a vivir en Colombia.

Por Juan Carlos Rincón Domínguez * @Rincondecata / Especial para El Espectador

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