
El kéfir es una bebida fermentada producida por bacterias y levaduras sobre leche o agua.
Foto: Getty Images - dulezidar
Mi relación con los lácteos nunca ha sido la mejor. Ni siquiera cuando era niña me gustaba saborear las galletas con chips de chocolate que servían en mi casa con un vaso helado de leche. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que es uno de los ingredientes favoritos de mi abuela, todavía la usa en la changua, en el jugo de guanábana o guayaba y en una época, fue la fuente de bienestar de mi mamá y de mis tíos cuando se la servían en coladas para que crecieran sanos y fuertes.
¡No, la culpa no es de la leche! Es mía, con total certeza, porque...

Por Tatiana Gómez Fuentes
Comunicadora Social - periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, con maestría en gestión y dirección comercial con énfasis en comunicación, publicidad y ecommerce de la Universidad Complutense de Madrid.@tagy_petustgomez@elespectador.com
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