Si usted ya tiene una mata de café en casa, seguramente ha esperado con ilusión el momento en que sus frutos adquieran ese característico color rojo intenso que indica que están listos para la cosecha. Pero una vez llega ese momento, surge una pregunta: ¿qué sigue?
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Y es que cosechar los frutos es apenas el comienzo. Para que esas cerezas rojas se conviertan en el café que usted disfruta cada mañana, deben pasar por varias etapas que transforman el fruto fresco en un grano listo para moler y preparar. Pero ojo, el proceso de hecho no termina ahí, pues además de preparar un tinto, ¿qué más se puede hacer con el café obtenido en casa?
Para responderle todas esas preguntas, en esta infografía le mostramos el recorrido completo del café, desde la huerta hasta la mesa, junto con algunas formas de aprovecharlo más allá de la bebida tradicional.
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¿Por qué es tan importante que consuma colombiano?
Para Andrés Mauricio Arango, ingeniero agrónomo, magíster en Agronegocios y docente de la IES CINOC, los colombianos están viviendo un cambio importante en su relación con el café. Durante años, el país se destacó por producir uno de los mejores cafés del mundo, pero gran parte no terminaba aquí. Además, la población no se detenía a explorar su calidad ni las múltiples experiencias asociadas a su consumo.
Sin embargo, hoy existe una tendencia creciente hacia el consumo de productos locales, una idea que, aunque parece novedosa, retoma valores que las generaciones anteriores siempre consideraron importantes: conocer lo que se produce en el entorno, apoyar a los agricultores de la región y valorar el trabajo de quienes están detrás de cada alimento.
En ese contexto, cada vez más colombianos están aprendiendo a reconocer un café de calidad. “Después de que usted prueba un buen café, difícilmente vuelve a tomarlo de la misma manera”, señala Arango. Esa búsqueda ha impulsado un interés creciente por conocer el origen del producto, las historias de los productores y las prácticas que hay detrás de cada cultivo.
De hecho, el experto destaca que el consumidor actual no solo busca una bebida, sino también una conexión con una causa. Por ejemplo, hay personas que prefieren cafés producidos por asociaciones de mujeres, fincas comprometidas con la conservación ambiental o proyectos que promueven el desarrollo de las comunidades rurales. De esta manera, cada compra se convierte en una forma de respaldar determinados modelos productivos y sociales.
“Hay que entender el poder del consumidor. Cada decisión de compra puede contribuir al bienestar de las familias caficultoras, al cuidado del medio ambiente y al fortalecimiento de las economías locales. Por eso, el auge de los cafés especiales y del consumo de productos locales refleja no solo una búsqueda de calidad, sino también un mayor interés por apoyar lo propio y reconocer el valor de quienes hacen posible que el café llegue a la mesa”, finalizó.
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¿Hay más formas de aprovechar el café?
¡Sí! Aunque en la infografía le mostramos algunas maneras sencillas de utilizarlo, lo cierto es que el café es una de las plantas mejor aprovechadas de la agricultura. Desde la finca hasta el hogar, gran parte de los materiales que antes se consideraban residuos pueden tener una segunda vida.
- La pulpa y la cáscara del fruto. Después de extraer el grano, estas partes pueden transformarse en mermeladas, dulces artesanales e infusiones conocidas como cáscara de café. Esta bebida destaca por su contenido de antioxidantes y por su sabor afrutado, que muchas personas comparan con el del hibisco.
- Harina de café. La pulpa deshidratada también puede molerse para producir una harina rica en fibra y libre de gluten, utilizada en panes, galletas y diferentes preparaciones de repostería.
- El mucílago. Esta sustancia dulce y gelatinosa que recubre el grano está despertando interés en la gastronomía por su potencial para elaborar mieles, siropes y otros ingredientes empleados en bebidas y preparaciones especiales.
- La borra o ripio del café. Lo que queda en el filtro después de preparar una taza puede convertirse en un excelente complemento para el compostaje y la fertilización de algunas plantas. Además, es común encontrarla en mezclas para exfoliantes artesanales gracias a su textura granulada.
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