Agradezco que ya tenemos una linda oferta de carne de cordero disponible para restaurantes y para preparar en casa. Los grandes supermercados como Jumbo, Éxito o Makro ya tienen en sus estanterías el cordero de diferentes productores y de muy buena calidad. Yo llevo años trabajando con el señor Umaña, un pequeño productor que nos provee desde Tunja las paletillas que servimos en mi restaurante con todo éxito, al centro de la mesa y para compartir. Ahora, gracias a Majada, pudimos volver a poner las chuleticas cordero de nuevo en el menú. Tengo que confesar que no me gusta el cordero cuando lo encuentro muy almizcloso, lo cual puede ocurrir por varias razones –creo yo–, la edad del animal y la alimentación que se le ha dado. Afortunadamente, los productores que nos surten son muy cuidadosos con estos dos factores, de forma que podemos disfrutar del placer de un buen cordero. Mi hija Hannah ama las chuleticas en todas sus expresiones, pero especialmente con la marinada que les presento hoy. ¡Te amo Hannah!
hsasson28@hotmail.com / www.harrysasson.com
INGREDIENTES (Para 4 personas)
16 chuleticas de cordero
2 dientes de ajo machacados
2 cucharadas de jengibre fresco rallado
1/2 taza de salsa de soya
1 cucharada de salsa de ostras
2 cucharaditas de aceite de ajonjolí tostado
1 cucharada de vinagre blanco
1 cucharada de azúcar morena
2 cucharadas de cilantro finamente picado
1/4 de taza de cebollín o cebolla larga picada
2 cucharadas de aceite vegetal
Sal (si hace falta)
PREPARACIÓN
Mezcle todos los ingredientes en un recipiente, tape con plástico de cocina y deje marinar desde la noche anterior en refrigeración. Ase en una plancha o una parrilla al carbón y durante la cocción vaya pintando con la misma marinada, hasta que estén a punto. Acá va un tip: hace unos días, en Medellín, vi en la calle a una señora asando mazorcas sobre una pequeña parrilla que improvisó utilizando uno de esos grandes tarros cuadrados de aceite, hechos de latón. Me volvieron viejísimos recuerdos de cuando, los sábados, mi abuela asaba para toda la familia sus deliciosos chuzos de carne molida. La enseñanza es que para hacer un buen asado no se necesita tener un asador costoso, solo se requiere fuego y alegría.