Gracias a la globalización y al comercio mundial los cocineros tenemos hoy a disposición ingredientes de países lejanos, entre los cuales se encuentran verdaderas joyas gastronómicas. Esto, por supuesto, es muy diferente a cuando empecé en la cocina, a finales de los años ochenta, cuando a Bogotá llegaban pocas (y muy costosas) delicadezas. Tenemos arroz arbóreo y parmigiano reggiano de Italia, la mejor mostaza francesa, caviar iraní, especias y currys de la India, la mejor salsa de soya japonesa… Y mejillones de Nueva Zelanda. Sí, del otro lado del mundo. Se trata de los famosos mejillones verdes (Green-lipped Mussels), grandes, de textura firme y explosivo sabor marino, un producto de gran calidad y a buen precio. Tengo dos métodos favoritos para preparar mis mejillones: en caldero con mantequilla, vino blanco, ajo y perejil, y ese rico caldo para untar al final el pan; o doraditos en el horno –como mi receta de esta semana–, con una costra de mantequilla, miga de pan y hierbas.
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INGREDIENTES
(Para 4 personas)
32 mejillones grandes (ojalá Green-lipped Mussels) descongelados y escurridos
4 cucharadas de mantequilla
3 dientes de ajo finamente picados
3/4 de taza de miga de pan fina
1/2 taza de perejil finamente picado
Hojitas de tomillo fresco
Pimienta negra del molino
Peperoncino al gusto
Sal
PREPARACIÓN
En una olla pequeña funda la mantequilla y saltee el ajo. Cuando empiece a dorar añada la miga de pan, el perejil, las hojitas de tomillo, la pimienta negra y el peperoncino. Sazone con sal y mezcle todo muy bien. Ponga media cucharada encima de cada mejillón, acomode en una bandeja y lleve al horno a 400º F (210º C) hasta que dore un poco en la superficie. Lleve a la mesa calientes.