Las batallas de Germán Vargas Lleras

El lío es que cada vez que fija posición o cuestiona alguna política del Gobierno, salen sus críticos a pedirle que renuncie y destape su aspiración presidencial para 2018.

El presidente Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras en 2014, cuando se anunció la fórmula reeleccionista. / EFE

Cada vez que el vicepresidente Germán Vargas Lleras abre la boca para expresar discrepancias frente a alguna decisión o iniciativa del Gobierno, la clase política y los mismos medios de comunicación arrancan a hacer conjeturas. Que está peleado con el presidente Juan Manuel Santos, que está marcando distancia preparando su salida rumbo a una futura candidatura presidencial, que debería hacerse a un lado ya e incluso que está defendiendo intereses particulares, dicen. (Lea:  Vicepresidente Germán Vargas Lleras convoca marcha contra reforma tributaria)

Sucedió, por ejemplo, en noviembre de 2015, en la cumbre de gobernadores que se realizó en Villavicencio, a raíz de una cena aparte que organizó el funcionario para hablar de los proyectos de infraestructura que impulsa y en la que lamentó que a dicho encuentro no hubiesen invitado a los ministros del sector, léase Transporte y Vivienda. Se dijo entonces que el vicepresidente se sentó con cada uno de los mandatarios, en ese momento entrantes y salientes, para definir su ejecución.

Y se contó que este hecho molestó al jefe de Estado, quien al intervenir en la clausura de la cumbre, aclaró que él es quien maneja la chequera: “Esas decisiones las voy a tomar yo, entonces cualquier decisión de esas, estoy seguro de que ustedes irán a los ministerios y a la Vicepresidencia, y van a querer que allá les aprueben los proyectos. Posiblemente allá les pueden decir “tendrá mi visto bueno” o “yo apoyo eso”, pero las decisiones de priorizar los recursos, de qué proyectos van o de qué proyectos no van, las toma el presidente”, dijo. Al final, la controversia se cerró con una declaración posterior de Vargas Lleras: “Tiene toda la razón el presidente. Nosotros cumplimos, coordinamos y colaboramos en las tareas de gobierno”.

Podría mencionarse también el reciente episodio relacionado con el Acuerdo Final de Paz firmado entre Gobierno y Farc en La Habana. Al vicepresidente siempre le han cuestionado su silencio frente a ese proceso de diálogos, que él justifica diciendo que la política de paz es del resorte exclusivo del primer mandatario. Pero cuando planteó sus inquietudes a los alcances de la justicia transicional, que según su criterio son excesivos y deberían precisarse más, fue la de Troya. “Con esos criterios no habría paz en Colombia. Es increíble lo que está diciendo”, ripostó el expresidente liberal César Gaviria, mientras en la Unidad Nacional se escuchaban voces diciendo que estaba atacando la médula del proceso de negociación.

Y ahora se da lo de la reforma tributaria y el llamado de atención de Vargas Lleras por las implicaciones frente al tema de construcción de vivienda de interés social (VIS). El meollo del asunto es que dicha iniciativa propone la eliminación de la exención del impuesto de renta derivada de la venta (enajenación) de ese tipo de vivienda, con lo que el margen de intermediación para un constructor, que actualmente está entre el 5 % y el 6 %, quedaría en el 1 %, lo que según el funcionario los sacaría corriendo. (Lea: Congreso debe pensar en reemplazo de Vargas Lleras: La U)

“La nueva etapa en materia de VIS es mucho más exigente, porque vamos a enfocarla en los municipios de sexta, quinta y cuarta categorías. No es lo mismo construir 2.000 casas en Barranquilla que 100 en Usiacurí. Ahí los márgenes se aprietan y resulta menos atractivo para las firmas constructoras adelantar esos proyectos. Si nos eliminan la exención, se reduce todo el margen y los constructores quedan ganando 1 %. Si ya un 6 % es bajito, nadie se va a comprometer a construir así. Todas las firmas nos llamaron, esto no es por molestar a nadie. Mi controversia nunca ha sido con el presidente, yo con él nunca he tenido un sí o un no”, explicó Vargas Lleras.

Argumentos válidos, que incluso han sido respaldados no solo por la Cámara Colombiana de la Construcción, sino por partidos como el Liberal y el Conservador, considerados rivales del vicepresidente en el futuro escenario electoral, que es a donde apuntan las suspicacias. Porque ese es el lío de Vargas Lleras: que todas sus actuaciones y pronunciamientos son vistos en la perspectiva de una eventual candidatura presidencial en 2018. Y más aún en este caso, cuando el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas —contra quien en realidad van dirigidos los dardos por ser el artífice de la reforma tributaria y con quien ya había tenido choques en el pasado por la demora en la entrega de recursos para algunas obras—, aparece también en el sonajero de los posibles presidenciables.

Pero lo que alborotó el avispero fue que el vicepresidente invitara a los colombianos a “movilizarse” para defender una política que, como la de vivienda, según él, es hoy el mayor legado del gobierno Santos y la mayor generadora de empleo. En sus explicaciones ha dicho que lo que buscaba era llamar la atención —lo cual logró—, pero el trino del primer mandatario invitando a los miembros de su gabinete a tramitar internamente sus comentarios sobre la reforma tributaria, no en los medios de comunicación, sonó a regaño. Y como ha sucedido desde que asumió el cargo, generó una lluvia de opiniones y conjeturas.

El senador Armando Benedetti, de la U y crítico acérrimo de Vargas Lleras, aseguró que con su reclamo solo busca defender ganancias de los grandes constructores. Claudia López, senadora de los verdes, señaló que va siendo hora de que el vicepresidente renuncie y se dedique a hacer campaña, calificándolo como “el Underwood criollo”, refiriéndose al personaje de ficción de la serie de televisión Castillo de naipes (House of cards). Y hasta el también senador Roy Barreras, de la U, habló de ir pensando en su reemplazo, porque “con sus declaraciones, es evidente que prepara el terreno para irse”.

Que en la perspectiva de Vargas Lleras está aspirar a la Presidencia, de eso no cabe duda. El problema para él es que así salga a defender con justa causa alguna de las estrategias gubernamentales que están bajo su mando, inmediatamente saltan sus enemigos políticos a ponerlo a pelear con el presidente o a decir que está allanando el camino de su candidatura, algo que niega rotundamente: “No puedo guardar silencio frente a un sector del cual soy responsable. No hagan conjeturas que no son ciertas, yo no estoy preparando mi salida”, aclara. Eso sí, el reloj corre y tarde o temprano tendrá que tomar una decisión. Y cuando llegue ese momento, vendrá también el análisis sobre su gestión y sobre si sus actuaciones tenían un interés electoral.

Buscando un consenso con el Minhacienda

La ministra de Vivienda, Elsa Noguera, se sumó a las críticas hechas por el vicepresidente Germán Vargas Lleras a la reforma tributaria y sus implicaciones negativas para el desarrollo de los programas del sector.

“Hay grandes preocupaciones por parte del Ministerio en el sentido de que si se elimina la exención de las utilidades de la vivienda VIP y VIS, dejaremos de tener oferta en el mercado. Es decir, no tendremos viviendas disponibles para ese segmento, que va entre los $48 y $43 millones, ya que la utilidad se reduce tanto que dejará de ser atractiva para quienes ofrecen este tipo de viviendas”, dijo la funcionaria.

En este sentido, señaló que el objetivo es que en el trámite de la reforma en el Congreso se pueda reorientar el asunto: “Los argumentos serán lo suficientemente sólidos. Se los hemos venido suministrando al equipo del Ministerio de Hacienda y estamos confiados que ante esos números, no hay discusión, y muy seguramente tendrán en cuenta nuestras observaciones”, concluyó.