¿Salvavidas para Globovisión?

La junta directiva del canal venezolano nombró a Vladimir Villegas, hermano de uno de los ministros de Nicolás Maduro, como su nuevo director.

Globovision. /AFP
Globovision. /AFP

Quizá en el momento en que usted lea esta nota, la mayoría accionaria de Globovisión ya haga parte del portafolio del empresario Juan Domingo Cordero, principal accionista de Seguros La Vitalicia en Venezuela y otrora miembro de la comisión que el banco central de ese país creó para acercar el mercado de valores en el área metropolitana. Un hombre de negocios, en últimas. La venta del canal, ventilada el 11 de marzo de este año, redujo las expectativas de aquellos que piensan en Globovisión como el único canal que hace oposición al gobierno de Chávez. Los oficialistas acusaron al canal de prescindir de cualquier independencia periodística para apoyar de modo abierto al entonces candidato presidencial Henrique Capriles y de vender el canal, con esa anticipación, al reconocer que no ganarían las elecciones.
Por eso, los opositores quizá sienten que es un golpe a la democracia. Y también lo sienten por el hecho de que el nuevo director del canal, designado este jueves, es Vladimir Villegas, hermano de Ernesto Villegas, ministro de Comunicaciones del gobierno de Nicolás Maduro. Junto a Villegas estará el también periodista Leopoldo Castillo. Villegas aseguró que el canal continuará por la vía que lleva y que la parrilla de programación no tendrá cambios mayores. “No queremos hacer un periodismo ni irrespetuoso ni complaciente, queremos hacer periodismo”.

El canal, de cualquier modo, tendrá que abrirse un camino que hasta el momento ha sido obstaculizado por diez procesos en su contra por supuesto desacato a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, que el Gobierno ha abierto a causa de una serie de coberturas del canal, entre ellas las de una crisis registrada en una cárcel de Caracas en 2011. Además, el dueño de la mayoría accionaria del canal, Carlos Zuloaga, y su padre tuvieron que salir del país luego de que se les dictara una orden de captura por almacenar de modo irregular 24 automóviles en una de sus viviendas. Zuloaga, desde Estados Unidos, donde pidió asilo, había declarado que el canal era “inviable económicamente” y que, debido a los procesos judiciales y el dinero invertido en ellos —además de la multa de US$2,1 millones que tuvieron que pagar para evitar un embargo oficial—, el canal entraba en venta.

A eso habría que sumar el hecho de que Globovisión sólo tiene cobertura en Caracas y parte de Valencia, pues la ampliación de su radio de cobertura no fue permitida por el Gobierno. La concesión que le permite mantenerse en pie vence en 2015, y fue también esta una de las razones para que Zuloaga anunciara la venta del canal. “La operación de Globovisión, los procedimientos judiciales, el temor de algunos clientes a evitar represalias (…) somos inviables políticamente porque estamos en un país totalmente polarizado y del lado contrario de un gobierno todopoderoso que quiere vernos fracasar. Tenemos una concesión que termina y no hay actitud de renovárnosla”. El periodista del medio José Vicente Antonetti dijo por su cuenta de Twitter que “las circunstancias obligan” a la venta del canal, minutos después de que la junta directiva se reuniera con sus trabajadores. Al parecer, según dijo la periodista Diana Carolina Ruiz, una de las condiciones era que la venta se concretara sólo después de las elecciones del pasado 14 de abril.

Por ese tiempo, Marco Hernández, presidente de la ONG Periodistas por la verdad, afín al Gobierno, dijo que el canal sería cedido porque ya no había posibilidades de que Capriles ganara las elecciones, lo que, dijo Hernández, era el deseo de la empresa televisiva. Además, aseguró que la inviabilidad económica argumentada por Zuloaga no existía, porque el canal ha tenido ingresos por cerca de 120 millones de bolívares. Sin embargo, sus cálculos estaban basados en cifras de hace dos años, sin hacer énfasis en la situación actual.

Quedan preguntas en el aire que, por lo menos en los medios nacionales en Venezuela, no han aparecido. ¿Es en realidad un salvavidas para Globovisión? ¿Hasta qué punto la relación entre Villegas y su hermano, ministro de Maduro, afectará el modo en que el canal realiza sus coberturas? Con respecto a la venta del canal, Maduro dijo en días pasados que “tenemos que ir a un tipo de televisión que diga la verdad y que no siembre odio, un tipo de televisión humana”. En esa tensión, y cubierto por un futuro algo gris, se encuentra Globovisión.
 

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