Cubrir una guerra

Un libro publicado en Estados Unidos muestra como pocas veces se ha hecho el trabajo diario de los reporteros gráficos durante un conflicto, en este caso la guerra de Irak.

Michael Kamber, autor del libro, durante el evento de presentación. / AFP
Michael Kamber, autor del libro, durante el evento de presentación. / AFP

"Fotoperiodistas en guerra. Las historias no contadas de Irak", del estadounidense Michael Kamber, incluye entrevistas con 38 colegas, entre ellos Patrick Baz, de la Agence France-Presse (AFP), que ha estado presente en todos los últimos conflictos y crisis en Oriente Medio.

Otro reportero de la AFP, el iraquí Ahmad Al-Rubaye, figura en la lista de entrevistados en la que aparece también un fotoperiodista caído en ejercicio de su profesión, el estadounidense Chris Hondros, asesinado en Misrata, Libia en 2011. El libro, publicado por la University of Texas Press, fue presentado el miércoles por la noche en Nueva York en presencia de su autor y varios de los reporteros gráficos que partiparon del proyecto.

Associated Press, Guardian, Los Angeles Times, Magnun, Newsweek, New York Times, Paris Match, Reuters y Time: los entrevistados trabajan para las tres principales agencias de noticias internacionales y varios de los grandes diarios del mundo.Según explica Kamber, la idea nació en 2003, año de la invasión estadounidense en Irak, a partir de revelaciones y confidencias de su colega del New York Times, Joao Silva. "Los fotógrafos son narradores: a la mayoría le encanta hablar", dice Kamber, asegurando que esos trabajadores de prensa "han visto más de la guerra que cualquier otro grupo de observadores civiles, con excepción de los iraquíes".

Y es cierto que cuando las cosas se ponen realmente mal, y los equipos de televisión y los reporteros se ponen a resguardo, los fotógrafos siguen arriesgándose para tener la preciada foto que reflejará en toda su dimensión la verdad de la guerra y será al día siguiente la portada de los diarios del mundo entero.

En el libro, los entrevistados cuentan su experiencia en combates o momentos históricos como el derribo de la estatua del exdictador iraquí Saddam Hussein en Bagdad.Algunos expresan su conmoción ante ciertas situaciones, como le ocurrió a Lynsey Addario -de la agencia VII Photo y que ha cubierto los conflictos de Afganistán, Irak, Líbano, Darfur, Congo y Libia. Addario señalá que en una ocasión, durante la identificación de cuerpos en una fosa común en Irak, estuvo media hora sin poder tomar una fotografía ante la terrible escena de la exhumación de los cadáveres. "No pude fotografiar durante la primera media hora, 45 minutos, porque estaba abrumada por cómo los restos de cuerpos eran extraídos de la tierra y la gente trataba de identificarlos a partir de una bolsa de plástico, huesos, trozos de ropas", cuenta.

De su lado, Patrick Baz explica cómo muchas veces la suerte y el olfato periodístico juega un papel fundamental y permite acceder a lugares que parecen imposibles, en su caso, cubrir una batalla como la de Faluja desde ambos lados, o la sensación de riesgo permanente en la que vive un reportero gráfico. "Cuando estás sentado en un auto y conduces por horas a través de calles vacías en países en guerra, sientes el peligro en todas partes. Sientes la amenaza por todas partes", dice.

La curadora Anne Wilkes Tucker, del Museo de Bellas Artes de Houston, señaló que hay pocos testimonios directos que brinden "una visión amplia del arte de la fotografía de guerra". "Las entrevistas en 'Fotoperiodistas en guerra" brindan la experiencia a toda voz, y no conozco otra colección comparable para ningún conflicto posterior a Vietnam... Nada se acerca a la profundidad del libro de Kamber", afirmó.

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