En vivo: La justicia transicional a dos años del Acuerdo con las Farc

hace 2 horas

Histórico saludo

Uno de los encuentros más esperados en la V Cumbre de las Américas fue el de los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Venezuela, Hugo Chávez.

Los ojos de todos los asistentes (mandatarios, funcionarios estatales, periodistas y técnicos) se posaron sobre los dos hombres. Nadie quería perderse uno de los encuentros más esperados de la V Cumbre de las Américas, que arrancó este viernes en Puerto España, la capital de Trinidad y Tobago.

Minutos antes de la inauguración oficial, la delegación venezolana se encontró en el salón principal del hotel Hyatt Regency con la representación de Estados Unidos. En ese momento, el presidente Hugo Chávez se acercó a su homólogo, Barack Obama, y le tendió la mano, gesto que fue respondido de igual manera por el norteamericano. “Con esta misma mano, hace ocho años saludé a Bush. Quiero ser tu amigo”, dijo Chávez.

La imagen ilustró el nuevo rumbo que Obama quiere imprimirle a la diplomacia de Washington en la región, el mismo que plasmó en su intervención: “Si bien EE.UU. ha hecho mucho en favor de la paz y la prosperidad en el continente, también nos hemos desentendido o hemos tratado de dictar nuestras condiciones. Les prometo que  buscaré una alianza de iguales”.

Y, tal como se esperaba, Obama también anunció un nuevo capítulo en las relaciones de su país con La Habana. “Buscamos un nuevo comienzo con Cuba”, dijo, aunque aseguró: “Será  largo el camino que debe recorrerse para superar décadas de desconfianza, pero hay pasos clave que podemos dar hacia un nuevo día”.

El primero en dar aquellos pasos fue el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien anunció su deseo de suprimir la disposición que sacó a la isla de la organización hace 47 años. “Mi primer planteamiento es que deroguemos la resolución de 1962, y eso se lo voy a pedir a la asamblea general de la OEA”, aseguró.

Esa misma actitud fue asumida, esta semana, por el presidente cubano Raúl Castro, quien hizo una importante revelación a la prensa mundial: “Le hemos mandado a decir al gobierno norteamericano, en privado y en público, que cuando ellos quieran podemos discutirlo todo: Derechos Humanos, libertad de prensa, presos políticos”.

Sin embargo, en la región también se siente cierta reserva por el repentino giro en la política estadounidense hacia américa Latina. El encargado de marcar esa posición fue el mandatario nicaragüense Daniel Ortega. “No me siento cómodo en esta reunión, me niego a llamarla Cumbre de las Américas”, indicó en un discurso de 51 minutos, en el que  lamentó la ausencia de las delegaciones de Cuba y Puerto Rico.

La presencia de Obama en Trinidad y Tobago también ha creado una gran expectativa entre los trinitarios. En las calles de Puerto España se puede comprar todo tipo de artículos con la imagen del estadounidense, desde llaveros hasta instrumentos musicales.

“Todo el mundo está pidiendo que acabe el embargo a Cuba y que Haití pueda salir del círculo de pobreza”, le dijo el librero Ishamael Angelo a la agencia EFE.

Encuentro frustrado

No le sirvió al presidente Álvaro Uribe ser el segundo mandatario más popular de América, después de Barack Obama, para conseguir una reunión bilateral con el mandatario estadounidense en la Cumbre de Trinidad y Tobago.

Y este viernes, una semana después de que afirmara que era “muy probable” que Obama y Uribe tuvieran su espacio (“nos falta concretar la hora”, le dijo a Caracol Radio), el canciller Jaime Bermúdez confirmó que Obama no tenía contemplado en su agenda reunirse con el mandatario colombiano.

Sin embargo, Colombia expresó su deseo de ser la sede de la próxima cumbre, en 2011.