‘21’, la apuesta de Kevin Spacey

No es cuestión de azar que el actor norteamericano sea reconocido en Hollywood y una estrella aplaudida en el mundo.

Apostando por una buena entrevista con Kevin Spacey, viajamos hasta Las Vegas, Estados Unidos, para encontrarlo en medio de la convención de cine Showest, donde además recibió un premio especial. Asistimos al estreno mundial de su próxima película, 21, inspirada en la verdadera historia de varios estudiantes que ganaron fortunas después de entrenarse especialmente para contar cartas y batir las probabilidades del popular juego de azar blackjack o 21.

¿Sigue viviendo en Londres por la dirección artística del Teatro Old Vic? ¿No le molesta viajar constantemente entre Estados Unidos e Inglaterra?

Ya estoy acostumbrado a este tipo de viajes. Encontrarme en un lugar donde el área de teléfono es diferente, es como estar en el mismo sitio donde estuve ayer. Anoche estaba en Londres, trabajando con una obra de teatro y aquí me ves, en Las Vegas, hablando de cine.

Siendo el productor de la película ‘21’, ¿había decidido ‘contratarse’ en el papel del profesor desde un principio?

No  fundé la productora de cine Trigerstreet para apoyar mi actuación. Recién después de ver el guión terminado me pareció una buena idea.

¿Personalmente es tan bueno en las matemáticas como lo demuestra en el cine?

Pongámoslo de esta forma: no soy un genio en matemáticas y ahí es cuando la actuación ayuda.

¿Y qué tan buen jugador de blackjack es en realidad?

Me gusta jugarlo, siempre fue uno de mis juegos favoritos y ocasionalmente tengo suerte, pero nunca tuve más suerte que las veces que vine a Las Vegas con algunos de los verdaderos jugadores que inspiraron la película.

¿Apuesta en la vida  tanto como en el casino?

Decidirme por la actuación fue una verdadera apuesta. Sí apuesto en la vida real, pero filosóficamente. ¿No te parece que todos lo hacemos?

Muy cerca de Nueva York, en South Orange, Kevin Spacey Fowler nació el 26 de julio de 1959. La madre trabajaba como secretaria y el padre era escritor, pero nada tenían que ver con el mundo del espectáculo.

Imitando famosos como Clint Eastwood y Al Pacino,  Spacey intentó ganarse la vida como comediante. Pero gracias al consejo de Val Kilmer se inclinó por el drama, desde la prestigiosa academia Julliard que dibujó por completo su futuro. El teatro con el Festival Shakespeare de Nueva York resultó ser el primer paso profesional, debutando en 1981 en la obra Henry VI.

Diez años después ganó el Tony (el Oscar del teatro) con el personaje del Tío Louie en la obra de Neil Simon, Lost in Yonkers. Y el cine tardó un poco más en reconocerlo, aunque más de uno todavía lo recuerda como el molesto jefe de Jack Lemmon  en Glengarry Glen Ross. Pero la fama resultó inevitable cuando ganó el Oscar como Mejor Actor de Reparto, interpretando al misterioso criminal Keyser Söze en Los sospechosos de siempre, con Benicio del Toro y Stephen Baldwin. Con Dustin Hoffman filmó Outbreak y con Brad Pitt protagonizó Se7en. Señalado como uno de los mejores actores de Hollywood, volvió a ganar el Oscar en 2000, por el clásico personaje del padre depresivo Lester Burnham en American Beauty; el mismo año en que  colocaron su nombre en una de las famosas estrellas de Hollywood Boulevard.

¿Cambió por completo su forma de vida desde que se mudó a Londres?

Sí. La dirección artística en el teatro Old Vic es el trabajo más importante que haya hecho. Y probablemente no sea como lo piensas, porque no se trata solamente de elegir obras de teatro ni organizarlas. Sé lo que significa para los chicos tener las mismas oportunidades que tuve cuando crecí.

¿Sus propias ambiciones como actor cambiaron con el paso del tiempo?

Supongo que mis ambiciones en el cine cambiaron. Y aunque haya gente que me critica, soy más feliz que nunca. Hago lo que quiero hacer. Ya no me importa si estoy en la posición más alta en el mundo del cine. No me interesa.

¿Por qué?

Ya no me maneja la ambición personal. Lo hice durante diez años, pero un día me pregunté: “¿Se supone que tengo que hacer esto siempre?”. No lo creo. Hoy ocupo un lugar más placentero y no me preocupo por meterme en una carrera con las películas de mayor recaudación. No es una buena forma de vida y por eso no quiero vivirla.

Temas relacionados

 

últimas noticias

En "Aquaman" se revela la edad de Arthur Curry

“En el taller”: arte por partida doble