El eslabón franco-venezolano

Octava versión del festival que trae cine gratis bajo las estrellas a un municipio colonial, caluroso y de calles empedradas, a las orillas del río Cauca. El documental latinoamericano, protagonista este año.

En 1990 fue nominada por primera vez una película colombiana a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, un reconocimiento hecho a la cinta Rodrigo D no futuro y a su director Víctor Gaviria. Una muy orgullosa delegación criolla caminó por la alfombra principal del evento cinematográfico más importante del mundo y junto a ellos, recuerda Gaviria 18 años después durante el lanzamiento del VIII Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, se encontraba un extranjero que se contaba como un colombiano más.

"Atahualpa Lychi ha sido el anfitrión de los realizadores latinoamericanos, el jurado de todo el cine latinoamericano para los grandes festivales. Él es el hombre que tiene la última palabra sobre quién va de Latinoamérica a los grandes festivales", apunta Gaviria sin ocultar su admiración.

Antes de ser el cómplice latinoamericano en Cannes, Lychi ya había recorrido un importante camino junto a la cinematografía colombiana: admira a los documentalistas de la década del 60, en los 80 fue asesor de Focine y estuvo a la cabeza del Festival de Cine de Cartagena en dos ocasiones. No obstante, pese a las múltiples invitaciones de amigos, jamás había estado en Medellín ni en este festival, que este año abrió su espacio a 39 documentales de realizadores latinoamericanos.

Profesor de documental en la Escuela de Cine Eicar de París, Lychi trabajó junto a Henry Langlois, dirigió Río Negro, fundó los festivales de Mar del Plata, Lille y Grenoble, abrió el espacio para nuevos realizadores en Cannes y es conocedor de los más diversos festivales alrededor del mundo. En su primera visita a Santa Fe de Antioquia habló para El Espectador, con su acento franco-venezolano, acerca del documental latinoamericano.

¿Ve alguna tendencia en el documental latinoamericano?

Me es difícil decir si hay una tendencia. De lo que sí estoy seguro es que ya se terminó la época de sólo documental político. Ahora se ha tornado hacia los testimonios personales, pero no es la única tendencia. Sigue habiendo una inclinación sociológica -los niños que trabajan, las cárceles.

¿Qué tan interesado está el público europeo en el documental latinoamericano?

Se recibe muy bien. El premio principal del Festival Internacional de Documentales de Marsella se lo llevó la producción colombiana Paraíso. Los brasileños tienen una serie de documentalistas con mucho éxito en Europa en este momento. Pino Solanas, aunque es conocido como director de ficción, ahora está haciendo documentales que funcionan muy bien en Europa. Hay esa búsqueda de conocer más el continente.

Y en cuanto a la estética...

A la gente le interesa acercarse a algo que no conoce. Pero acercarse siempre desde el punto de vista del creador. Si no hay director, caes en una cosa banal. Jean Vigo, gran cineasta, tenía una definición. Él decía que era el "punto de vista documentado".

¿Cómo ve la producción de documentales colombianos?

Creo que se está creando de nuevo una escuela documental. Lo digo porque aquí sí hubo una fuerte escuela en los años 70. La tecnología actual ha permitido el nacimiento de nuevos directores y creo que el documental ha tomado en los últimos años una importancia grande.

¿Qué tal está el género en el ámbito internacional?

Está subiendo muchísimo. En el prime time de la televisión europea se están viendo documentales, cosa que hace diez años, ni soñarlo. En festivales como Berlín y Cannes, ahora tienen su espacio pues no se puede estar contra el progreso.

Pocos documentales se exhiben en el país y dejan ganancias a la industria...

El error está en querer hacer del documental una industria. Como tiene costos menores, no necesita tener públicos tan grandes. Mientras más documentales lleguen a las salas, mejor será para los documentalistas y para el público.

¿Qué documentalistas latinoamericanos recomienda?

Pino Solana siempre ha sido un gran documentalista; Patricio Guzmán; Carlina Guzmán, la hija de Patricio, está haciendo producciones muy buenas; Guadalupe Miranda, quien hizo Relatos desde el encierro; Sergio Wolfe; Beto Arvelo en Venezuela, director de Tocar y luchar; y bueno, Luis Ospina por el interesante trabajo sobre Fernando Vallejo.

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