Antología guardada en los cajones

Con la obra De una pieza, la artista bogotana hace referencia a la memoria y el recuerdo de personas y momentos a través de prendas de vestir. Muestra abierta en la Galería Casas Riegner.

Esculcando en los cajones propios y en los ajenos, así como en los exhibidores de la Tienda Amiga- un almacén de ropa de segunda en Barichara-, Elsa Zambrano encontró una serie de prendas de vestir, que paradójicamente estaban en el olvido a pesar de estar cargadas de recuerdos. Faldas, blusas, chaquetas, vestidos y zapatos fueron la inspiración para De una pieza, la obra pictórica más reciente de la artista bogotana y que se expone hasta enero en la Galería Casas Riegner.

Así como la búsqueda de material para este trabajo sobre prendas de vestir se inició por las gavetas también éstas fueron el comienzo del trabajo creativo de De una pieza. Sus propios recuerdos están representados en sus Cajones, una serie de nueve de piezas elaboradas en acrílico sobre madera, que Zambrano define como autobiográfica por ser una réplica del mueble que tiene en su habitación. De igual manera,  refleja parte de su vida porque aparecen los recuerdos de sus viajes, su niñez y de las mujeres de su familia, quienes tenían como oficio la confección de prendas de vestir.

“Fue muy curioso notar que tanto mis propias prendas como las que encontré de amigos, familiares y en especial las de la Tienda Amiga de Barichara, habían recorrido muchos cuerpos y muchos lugares del mundo, como Nueva York, India, Medellín, en fin. Entonces empecé a cuestionarme por la memoria que guarda la ropa, en especial la que hace parte de la Tienda Amiga, que siendo de segunda ahora es vendida y el dinero obtenido es destinado para dar mercados a la población campesina de la región, llenándose así de más memorias”, cuenta la artista.

Fuera del espacio físico de su estudio, Zambrano inició una colección de ropa de segunda para luego “confeccionarla” a su manera en un lienzo muy particular. Cada prenda que está fuera de los Cajones y que se titula simplemente Pieza 1, Pieza 2, Pieza 3... tiene como fondo una tela industrial de algodón estampada que refuerza ese recuerdo que pueda evocar en cada espectador y que a su vez, le permitió a la artista explorar otros materiales para dar soporte a sus pinturas.

En cada una de las 30 pinturas de la serie (elaboradas en acrílico sobre tela industrial), así como en los 18 dibujos y en las prendas físicas que también hacen parte de la gran colección que se exhibe, las personas están presentes a través del vacío que dejan en la ropa. Por ello, Zambrano dice que en su obra también están plasmadas las ausencias y las evocaciones que le permiten al público, como en un retrato, identificar a través de cada prenda a conocidos o a ellos mismos en otro momento de sus vidas.

“Con esta obra pretendía hacer una reflexión sobre la memoria de los objetos. Creo que se ha logrado con la integración que han tenido los espectadores con la prenda física, la representada en el cuadro o los dibujos y sus propios recuerdos”, comenta la artista de su décima exposición individual, que va más allá del simple ejercicio de pintar una serie de prendas de vestir, que pretende ser una gran colección tanto de trabajo artístico como de antología guardada en los cajones.

Temas relacionados