Una constante exploración

En los próximos días, Mónica Meira presentará una continuación de su
obra de paisajes abstractos. En esta oportunidad, las piedras y el
agua, junto a la figura humana cobran importancia.<br />

En los últimos 10 años, Mónica Meira ha enfocado su trabajo creativo alrededor de los paisajes como entorno de situaciones absurdas y el análisis de la condición humana en situaciones extremas. En esta continuación de paisajes, las piedras y las fuentes de agua como cascadas y chorros cobran importancia junto a la figura humana en su condición de inmigrante.

"La condición de una persona que cambia de sitio y su nueva ubicación, el conocimiento del entorno, el conocimiento de la cultura y del lenguaje produce en el ser humano ciertas dificultades, tema que ha estado presente en mis investigaciones. Tal vez porque yo vengo de una familia de inmigrantes, mi padre fue diplomático y siempre estuvimos cambiando de entorno”, explica la artista nacida en Londres y con nacionalidad colombiana.

Su inicial inquietud hacia los inmigrantes ahora se conecta con la situación de desplazamiento que vive Colombia, sin la intención de hacer una obra política. Su interés es buscar un medio de comunicación e investigar en el arte para lograr caminos y especificaciones nuevas dentro del arte.

Exploración

La constante exploración de materiales y técnicas hace parte de la cotidianidad artística de Meira. En los últimos tres años se ha dedicado a investigar el acetato como superficie para la pintura. Con acrílico y la técnica del grabado dibuja sobre el acetato obteniendo como resultado interesantes texturas y tonalidades que se podrán apreciar en la exposición que inaugura el próximo 16 de abril en la Galería El Museo, de Bogotá.

“La idea de mi trabajo es desarrollar una pintura que contraste entre una forma abstracta y una forma figurativa donde la mente se sitúe en ese paisaje y las figuras son las que le dan el sentido, las que ubican dentro de ese paisaje que es totalmente abstracto”.

Esta exploración también hace parte de su rutina de trabajo. En su estudio, instalado en una casona del norte de Bogotá, realiza los bocetos en dibujo y luego instala los lienzos o los acetatos en las paredes para trabajar varios cuadros en simultánea, luego los cambia de lugar para continuar con su auscultación.

“Yo diría que mi pintura es un dibujo coloreado. En estos años de exploración de técnicas no he desvinculado el dibujo de mi obra. Es totalmente una unión con la pintura, pues para mí también es indispensable el brochazo, la mancha, la materia. Son técnicas que están totalmente ligadas”, explica Meira, quien se formó en bellas artes en Bogotá y Nueva York.

La técnica del grabado también tiene un lugar importante en la obra de Mónica Meira. Durante cinco años trabajó esta técnica en Nueva York y hoy la aplica en sus creaciones pues le aporta más elementos a su constante investigación. Según explica, lo interesante de la técnica es el aprovechamiento del accidente para la creación.

Las pinturas, dibujos y grabados de Mónica Meira estarán en la Galería El Museo a partir del 16 de abril.

Temas relacionados