Una retrospectiva bonsái

Santiago Cárdenas donó el afiche de este segundo encuentro, que como preámbulo exhibirá una selección de su colección privada desde el 2 de enero en el MAM de Cartagena. La música se tomará la Heroica del 5 al 12 del mismo mes.

Una serie de tableros, paraguas, ganchos de ropa y enchufes del maestro Santiago Cárdenas estarán a partir del 2 de enero de 2008 en el Museo de Arte Moderno de Cartagena. Será la primera vez que muchos cartageneros se encuentren ante la duda de si esos objetos están de este o de aquel lado del marco. En esta retrospectiva, la primera que hace Cárdenas en La Heroica, habrá un poco de todas sus etapas, desde las muchachas pop de los años 60 hasta trabajos recientes y aun desconocidos. Esta muestra será el abrebocas del Cartagena II Festival Internacional de Música, que organiza la Fundación Salvi.

Todo comenzó con la idea de tener un afiche para la segunda edición del festival, cuyo destino, después de pasado el evento, no fuera el olvido. Julia Salvi, presidenta y corazón de la Fundación Salvi, más que un cartel anhelaba una obra de arte que hiciera homenaje a este encuentro musical y a la ciudad. Que reflejara el espíritu popular y universal de la música y que la gente pudiera colgar en su casa porque tenía vigencia y permanencia en el tiempo. Con todos estos elementos y otros más, llamó al maestro Santiago Cárdenas para que fuera él quien diseñara completamente la obra.

"Pedí que me dijeran qué querían con el afiche, porque una vez hecho no aceptaría que la agencia de publicidad lo llenara de logos y otras cosas -explica el maestro en la sala de su casa-. Así que una vez aclarados estos puntos, estuve de viaje por Estados Unidos unos días, durante los cuales junto a Nicolás, mi hijo, que es escultor, estuve pensando el diseño".

Como querían algo muy popular, el maestro descartó violines, pianos, violas y personajes encopetados. Nicolás y él llegaron entonces a la gaita, que es un instrumento emblemático de la cultura popular cartagenera y que cualquier persona reconoce. Fue Nicolás el modelo que posó con una gaita que le facilitaron de la Fundación y que su padre dibujó como boceto inicial. "Cuando Julia vio el dibujo, lo aprobó, al igual que el tipo de letra, que les parecía a los de la agencia muy ingenua. Ella me apoyó completamente". Y así quedó lista la imagen del segundo festival.

Ese fue el principio. Luego vino la propuesta, por parte de la Fundación, de que expusiera su colección privada en el Museo de Arte Moderno de Cartagena durante los días del evento.

La retrospectiva mini

"Vamos a mostrar obras de mi colección privada (algunos tableros, algo de la primera época, espejos) y algunos muebles. Se podría decir que será una retrospectiva bonsái". Esto, porque Cárdenas es tan prolífico en su obra que aunque no son pocas, las cosas que él cuidadosamente atesora son una pequeña muestra de cinco décadas de trabajo en la pintura.

La última gran retrospectiva del maestro Cárdenas se hizo en febrero de 2006 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Allí se mostró una importante selección que muestra su progresión del arte pop, ese que empezó a darle valor al entorno por más banal que pareciera, hacia una obra realista pero más íntima, que juega con el espectador engañándolo y al tiempo provocándolo.

Desde su regreso de Estados Unidos en los 60, Cárdenas entró en el círculo de artistas jóvenes considerados por la crítica Marta Traba como lo mejor de las artes en Colombia. En las décadas que siguieron, Cárdenas se alejó de las tendencias de izquierda que pretendían darle un compromiso a su obra más allá de ella misma. Con este trabajo pictórico que desafía la técnica y que incita al espectador con exigencia visual, se consolidó como uno de los artistas más importantes en Colombia.

Lo que celosamente guarda en su colección personal es suficiente para preguntarse cómo es que el tiene tantas cosas propias, cuando el mercado está abierto para ellas. "En esta casa hay una regla: si algo vuelve de una galería cuando he hecho una exposición, se considera invendible, es de nosotros, no sale de aquí. Por otra parte, quiero que la herencia para mis hijos, ya que no es en dinero, sea en obra".

Además, están algunas piezas, muebles que ha diseñado y que tiene en su casa. Dos mesas, una diseñada por solicitud de Poli Mallarino -directora de la galería Deimos, para una exposición de mobiliario-, el juego de comedor y otras cosas que le han encargado.

"En una época diseñaba más. Me gusta diseñar muebles pero no es rentable, tendrían que ser diseños para hacer en serie. Tengo varias cosas hechas por mí, pero las trabajo con Nicolás, él es excelente diseñando porque como es escultor tiene mejor concepto de lo tridimensional. Así que le paso bocetos y él los elabora y los mejora. Nuestra cama y algunos clósets los diseñó él, por ejemplo". Una vez más, cuando habla de sus diseños vuelve a la conversación Nicolás, su segundo hijo, el único que vive en Colombia.

Arte por las venas

Como si fuera una predisposición genética, los Cárdenas tienen una fuerte tendencia a las artes. De seis hermanos, mientras el mayor se graduó de arquitecto, Santiago y su hermano Juan se dedicaron a la pintura. Herencia que recibieron de una tía paterna. Ambos graduados de la Universidad de Rhode Island en Providence, han marcado la historia del arte del siglo XX en Colombia.

De la misma manera, sus hijos tampoco pudieron reñir con su destino. En el caso del maestro Santiago, los dos hijos varones, Nicolás y Guillermo -quien vive en Sydney y hace un Ph.D en arte- le siguieron los pasos a él. "María Cristina, la mayor, es la inteligente de la casa. Ella hace otra cosa, es bióloga y filósofa. Trabaja con Naciones Unidas en proyectos para Pops (Permanent Organic Pollutants), en otras palabras, contaminadores orgánicos permanentes". Igualmente sucede en la casa de Juan Cárdenas y Mónica Meira, donde Miguel y Verónica, sus hijos, también se dedicaron a la pintura.

En la sala de su casa, acompañado de sus dos perros: Gastón -el porqué es evidente, porque gasta mucho- y Hashiko, un akita adoptado, narra distintas anécdotas con ese sentido del humor sutil y realista que acompaña su conversación todo el tiempo. Ese refugio de verde y ocre en medio de la ciudad, donde también está el taller, fue construido hace 25 años con base en un diseño suyo, y según él, corregido por su hermano Alberto: "Yo me creía arquitecto, hice unos bocetos de la casa, ayudado por Cecilia, mi esposa y mis hijos, y se lo mandé a mi hermano, que me contestó: bueno ahora esto hay que volverlo arquitectura". Aquí pasa la mayor parte del tiempo, porque salir es "horripilante".

En su taller transcurre el día en compañía de sus perros. Allí están todos los objetos tridimensionales que han inspirado su obra pictórica: ganchos de ropa, que a simple vista no se sabe si son la obra o el modelo; un jarrón con flores que está apareciendo en el lienzo sobre el caballete, y los grandes ventanales por donde se cuela la luz, que sin duda alguna, inspiró mucho de su serie "Sombras".

Aquí, con voz pausada, habla de este destino familiar ligado a la estética, las formas y los óleos. "Me dio muy duro que mis hijos quisieran ser artistas. De niño, cuando uno le preguntaba qué quería ser, Nicolás decía que ‘millonario', y Cecilia y yo nos abrazábamos felices: un artista menos". Afortunadamente para las artes, lo de los Cárdenas es casi genético, así están obligados por su naturaleza a seguir pintando, como lo hace el maestro Santiago cada mañana, con inspiración o sin ella.

www.cartagenamusicfestival.com

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