Entre divinas y populares

A 15 días del concierto de ‘Patito feo’ en Colombia, niños y jóvenes imitan a los personajes en el colegio y en sus casas. Un fenómeno que ha sorprendido a padres y educadores.

Todos los días en los patios de recreo de diferentes colegios de Bogotá, Cartagena, Cali, Medellín y Barranquilla niñas entre 4 y 12 años salen del salón, se dividen en dos grupos y, luego de apoderarse de uno de los rincones del lugar, comienzan a bailar y a cantar:

"Nadie pasa de esta esquina, aquí mandan las divinas, porque somos gasolina, gasolina de verdad. Todos saben quién manda en este school, porque nosotras somos gente cool, gente que siente con sangre caliente, que quiere hacerse oír. Sea como sea, aquí no entran feas pa´ que lo veas te voy a mostrar. Mira esa fea, aquella otra fea, aquí no pueden entrar”.

Inmediatamente después, el otro grupo de estudiantes responde también cantando: “No, no, no, no queremos no! Ser tan huecas como las divinas. No, no, no, no queremos no! Ser muñecas sin corazón”. Luego empiezan los reproches entre quienes se hacen llamar Las Divinas y Las Populares.

A veces las burlas son tan crueles que los profesores se ven obligados a intervenir para controlarlas y explicarles que no pueden actuar como los personajes de la popular telenovela argentina Patito feo —transmitida por el Canal Caracol—, que es una historia ficticia que no debe influenciarlas.

Escenas como estas se repiten con frecuencia en fiestas de cumpleaños, bazares y reuniones que realizan los estudiantes luego de finalizar su jornada académica. Preocupados, algunos colegios comenzaron a tomar medidas como organizar talleres de padres —en donde se discute la importancia de que sus hijos vean este tipo de programas acompañados—, jornadas con las niñas para analizar las letras de las canciones y clases sobre mecanismos para resolver  conflictos, que no impliquen la discriminación entre compañeros ni el irrespeto.

La psicóloga Lorena Gómez, quien trabaja con niñas de primaria de un prestigioso colegio de Bogotá, cuenta que el fenómeno de Patito feo ha sido impactante. “Las niñas se han apoderado de los papeles de los personajes del programa, cantan sus canciones y viven sus historias como si fueran reales. Tuvimos que hacer reuniones en cada curso para hablar del tema. Había, incluso, estudiantes que por teléfono obligaban a sus compañeras a llamarlas Antonella (líder de Las Divinas) o Patito (líder de Las Populares)”.


Éstos son los nombres de las dos protagonistas de la telenovela gaucha, que le ha dado la vuelta a toda Latinoamérica con una historia que plantea situaciones reales que se viven en los colegios. Al igual que lo hizo la telenovela mexicana Rebelde, Patito logró cautivar un público infantil y adolescente que en su mayoría —explica Lorena— “busca aprobación social y siente mucha presión de grupo, por lo cual intenta adoptar comportamientos que les faciliten ese proceso”.

Club de fans

La ternura de Patito (representada por la actriz Laura Esquivel) y la fortaleza de Antonella (encarnada por la joven Brenda Asnicar) han cautivado a cientos de niños colombianos, quienes en diciembre del año pasado decidieron organizar su club de fans. Al principio eran sólo cinco, pero en estos meses han crecido y hoy son más de cien. Cada semana se reúnen para planear los detalles del recibimiento que le darán al grupo de actores de esta telenovela juvenil, quienes se presentarán en concierto en Bogotá el próximo 26 y 27 de abril.

“Estamos organizando los pendones, camisetas y carnés. Todo para dejar en alto la imagen de Colombia y que se sientan queridos por nosotros”, cuenta Luis Guillermo Castaño, un joven de 17 años quien junto a su amiga Vanesa Vargas de 16 asumió el reto de presidir el club de fans colombiano. Para que todos los integrantes del club pudieran asistir al concierto, Guillermo decidió que lo mejor era que fueran juntos a la parte más económica, pues no todos podían pagar los $200 mil que cuesta la de VIP.

Quince fans tendrán la oportunidad de visitar el hotel en donde se hospedará el elenco de Patito y compartir con ellos un rato. “Vamos a escoger a los que han estado más comprometidos con el club”, asegura Guillermo mientras tararea una de las canciones del nuevo disco, que salió al mercado hace tan sólo dos semanas.

La disquera EMI está sorprendida con los resultados del primer álbum, pues en cuatro meses se han vendido más de 40.000 discos en Colombia y 250.000 en Argentina. EMI atribuye su éxito en nuestro país a la acogida que ha tenido el programa gracias a su transmisión por el Canal Caracol. “En un comienzo sólo podíamos verlo por Disney Channel y como ese canal no lo tiene todo el mundo, casi nadie la conocía. Por eso, al principio no se inscribieron muchas personas en el club de fans”, explica Vanesa Vargas.

Además de los discos compactos, el fenómeno se ha extendido por todo el comercio informal: aretes con la cara de las protagonistas, álbumes, camisetas, medias de colores y sombreros iguales a los que utiliza Patito se venden en todas las esquinas de las principales ciudades colombianas.

Y como si fuera poco, grupos de niños y jóvenes de distintas regiones del país ensayan durante horas para participar en el concurso del Canal Caracol, que premia a los grupos que bailen y canten al mejor estilo de La Divinas y Las Populares. Hasta el momento ya se han escogido los finalistas de Pereira, Cartagena, Soledad (Atlántico) y Medellín. Una vez concluya el recorrido se realizará la gran final en Bogotá.

Lo cierto es que a pesar de que expertos, como el psiquiatra infantil y profesor de la Universidad Nacional Rafael Vásquez, consideren que este tipo de fenómenos son simplemente modas pasajeras que no generan ningún efecto importante en niños y adolescentes, la personalidad de Antonella y Patito, sus voces y sus canciones se han convertido en protagonistas de las vidas de cientos de pequeños colombianos.

Temas relacionados