Rusia acalorada

Una inusual ola de calor sofoca Moscú y gran parte del país. Aunque muchos disfrutan del sol, el intenso verano ha generado graves incendios forestales y destrucción de cultivos.

Vestidos cortos y vaporosos con sandalias para ellas. Bermudas o pantalonetas con camisetas y chanclas para ellos. Parece la descripción de la nueva colección primavera-verano de algún diseñador. Pero se trata de la moda que por estos días deben lucir los habitantes de Moscú debido a la insólita ola de calor que afecta a la capital rusa desde hace más de un mes.

Este año, el verano ha llegado con temperaturas extremas que no sólo sorprenden a los rusos, poco acostumbrados a ver el sol durante la mayor parte del año, sino que también han generado daños y pérdidas incalculables en los campos y bosques debido a los incendios forestales.

Generalmente, el verano en Rusia sólo trae calor durante el mes de julio, y solamente cuatro o cinco días alcanzan temperaturas por encima de los 30 grados. Pero este año el verano llegó con fuerza a mediados de junio, y desde entonces los termómetros han llegado a límites nunca antes vistos en Rusia.

La mayoría de gente sostiene que este verano ha sido el más caluroso de su vida, pues se estima que temperaturas récord, como la de la semana pasada cuando el termómetro en Moscú llegó a los 37 grados centígrados a la sombra, no se registran en la ciudad desde hace cerca de 150 años. “Este es el verano más caliente de mi vida. No es normal, para Rusia es demasiado calor. Pero está bien, porque podemos meternos a las fuentes y pasar un rato agradable”, comenta Dmitry Kashtanov, un joven moscovita que junto con un grupo de amigos se refresca en una de las pilas de una plaza.

Sin embargo, la parte negativa de este sorprendente coletazo de calor son los incendios forestales y la sequía que afectan 14 regiones de Rusia y que ya han cobrado la vida de 40 personas, además de haber destruido decenas de viviendas en zonas rurales, dejando a 2.000 personas sin hogar.

El primer ministro Vladimir Putin anunció que se entregarán 200.000 rublos (US$6.600) de ayuda para cada familia que haya perdido su hogar, y cerca de tres millones de rublos (US$99.000) para la reconstrucción de cada casa. Por su parte, el presidente Dmitri Medvédev ordenó movilizar tropas del Ejército para colaborar en las labores de extinción de las llamas en las regiones más afectadas.

En Moscú, el fuego que desde hace varios días consume los bosques aledaños a la ciudad también ha generado una espesa capa de esmog que invade algunos sectores del cielo capitalino y que dificulta la respiración. Para muchos moscovitas la única solución en las noches es dejar todas las ventanas abiertas, pues no tienen aire acondicionado en sus casas, ya que no es un elemento muy común teniendo en cuenta las tendencias climáticas de la ciudad. Sin embargo, debido al humo, en ocasiones es difícil dormir y respirar por el olor a quemado y el aire contaminado.

En las plantaciones, por su parte, los campesinos se quejan y aseguran que la cosecha de este año no alcanzará el 30% de lo habitual. En los sembrados de trigo, por ejemplo, las espigas son tan pequeñas que ni siquiera llegan a la altura mínima para que la máquina las corte y recoja.

Por ahora, los pronósticos anuncian que el fin de semana se podrán alcanzar los 40 grados en Moscú y que la excepcional ola de calor continuará por lo menos dos semanas más, tiempo en el cual muchos rusos seguirán disfrutando del sol y las temperaturas tropicales, mientras otros continuarán sufriendo por los incendios y rogando que termine pronto el asfixiante verano.

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