EPS se siguen rajando en servicio

José Antonio Cuéllar, el hombre de 58 años que murió hace unos días frente al hospital San Cristóbal en Bogotá, haciendo fila en busca de una cita médica, debió ser la gota que rebosó la copa.

Pero, al parecer, no lo fue. En general, los servicios de salud que se ofrecen en Colombia son tan regulares que no merecen una calificación mayor al 70%. Así lo concluyó la Defensoría del Pueblo, tras realizar una encuesta entre 17.000 ciudadanos —las encuestas presidenciales promedian 1.200 consultados— de todas las regiones del país, divulgada públicamente ayer.

No sólo el índice de satisfacción de los usuarios del sector salud fue evaluado como mediocre, con un porcentaje de 66%. En la mayoría de aspectos, las Empresas Promotoras de Salud (EPS) se rajaron. La Defensoría del Pueblo recordó, por ejemplo, que los programas de promoción y prevención constituyen “una herramienta indispensable para evitar el aumento de patologías de alto costo”. De hecho, las EPS deben informar sobre tratamientos aun si no tienen la obligación de proveerlos. El 61% de los encuestados, sin embargo, afirmaron que nunca, casi nunca o algunas veces han recibido información de esta naturaleza.

El 27% de los afiliados manifestaron no poder escoger su EPS libremente, cifra que se acentúa en los municipios, donde la oferta es “casi nula”. La libertad para escoger odontólogos, lugares de atención de urgencias, especialistas o Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS) para cirugías o exámenes, es menor. En las regiones, especialmente, los encuestados se quejaron de la falta de especialistas, lo que los obliga a desplazarse hasta las capitales, o de cómo los médicos generales suelen rehusarse a remitirlos a los especialistas. Las EPS mejor evaluadas fueron Compensar y Colmédica, mientras que Humana Vivir y la Nueva EPS (antiguo ISS) ocuparon los últimos lugares de la lista.

Las demoras para acceder a los servicios son, sin duda, una preocupación mayúscula para los usuarios. El informe de la Defensoría anotó que la calificación más baja se presentó en urgencias, área cuya calidad se ha visto seriamente afectada por la falta de asignación de citas médicas generales o prioritarias. La gente, al no recibir su cita a tiempo, acude a emergencias para ser atendida. Lastimosamente, en algunos casos ni siquiera este propósito se alcanza y los pacientes mueren en el intento. Tal como le ocurrió a don José Antonio.

Temas relacionados