Llega el drama humanitario

La situación del país es dramática: más de 1.300 poblados inundados, miles de muertos y millones de damnificados. La ayuda es urgente.

El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, hizo un llamado desesperado: “Imploro a la gente que abandone las zonas bajo amenaza, por favor salgan de las zonas señaladas por las autoridades”. El primer ministro constató la grave situación que vive el país, que afronta las peores inundaciones en toda su historia. Según datos oficiales, hasta ahora 1.300 poblaciones se encuentran bajo el agua, pero las lluvias amenazan con inundar otras más.

Las autoridades del distrito de Sukkur advirtieron que dos presas están a punto de romperse y todas las poblaciones aledañas al río Indo quedarían bajo el agua. “Las presas de Guddu y Sukkur ya no son estables. El nivel del agua ha aumentado durante toda la noche y ya están por encima de su capacidad, por lo que la presión que sufren es enorme. Hay grandes fisuras”, explicó Ahmad Kamal, un portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA).

El primer ministro paquistaní admitió la tragedia y pidió ayuda: “La nación ha sufrido grandes pérdidas. Es algo más allá de nuestra imaginación. Es una tragedia mayor que la del terremoto de 2005. Necesitamos ayuda internacional porque esto sobrepasa nuestra capacidad”.

Las condiciones de salud comienzan a colapsar. En los últimos días se han presentado miles de casos de diarrea o infecciones de la piel. “La situación sanitaria es muy peligrosa. La mayoría de los afectados sigue sin recibir atención médica días después del inicio de la crisis”, explicó el subdirector de Salud de la Media Luna Roja en Pakistán, Irfan Ullah.

Según datos facilitados por Ullah, de 15.000 pacientes tratados por sus equipos, la mayoría padecía diarrea, sarna u otro tipo de enfermedades de la piel. La ONU, por su parte, confirmó la existencia de aproximadamente 5.000 casos de diarrea.

Pero estas cifras son sólo la punta del iceberg en un paisaje desolador en el que las aguas han destruido viviendas, puentes y también muchos centros médicos situados en los bancos de los ríos, por lo que miles de personas están en la práctica bloqueadas y sólo se puede acceder a ellas mediante helicópteros.

“El mayor problema al que nos estamos enfrentando es la destrucción de infraestructuras. Sólo en el valle de Swat (norte), 60 puentes se han derrumbado. La asistencia no llega”, dijo a EFE el portavoz en el país surasiático del Comité Internacional de la Cruz Roja, Michael O’Bryan.

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