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hace 14 horas

Gontard sigue bajo sospecha

Jean Pierre Gontard, investigado como presunto enlace de las Farc y aportante de dineros al grupo ilegal como intermediario de secuestros, continúa vinculado al expediente, pues sus gestiones humanitarias no están del todo claras.

Mientras las pesquisas continúan, Jean Pierre Gontard, el polémico ex facilitador, mediador en liberaciones de extranjeros y señalado como uno de los eventuales enlaces de las Farc en Europa, no tendrá que estar en cárcel alguna. Aunque no hubo medida de aseguramiento, la Unidad Antiterrorismo de la Fiscalía se acaba de negar a archivar su expediente, de modo que aún no está libre de sospecha. Natural de St. Clair (Francia), con 58 años de edad, Gontard se hizo notorio en los tiempos del Caguán, cuando fungió como negociador autorizado en la zona de distensión. El aval se lo había otorgado el gobierno suizo, y estaba respaldado por Francia y España.

No obstante, tras el bombardeo al campamento de Raúl Reyes y el decomiso de sus computadores, cientos de archivos lo relacionan y en poder de la Fiscalía hay 153 documentos que siguen despertando recelo sobre sus actividades de intermediación, y si por ese camino se desvió en “vueltas” para favorecer a las Farc. Desde Suiza, Gontard reconoció en su indagatoria haber intercambiado correos electrónicos con Reyes, todo en el marco de sus gestiones humanitarias. Sus explicaciones siguen siendo insuficientes para la justicia colombiana.

Gontard está en aprietos porque en los archivos de Reyes se mencionan US$500 mil dólares que habrían sido entregados por Gontard al grupo ilegal. Él mismo le relató a la Fiscalía que había sido contactado por las embajadas de México y Brasil para que los ayudara, pues dos ciudadanos suyos, ejecutivos de la farmacéutica suiza Novartis, habían sido secuestrados en junio de 2000 en Bogotá. Las gestiones se estaban llevando en conjunto con los gobiernos de Brasil, México y las autoridades nacionales. Los funcionarios, pese a que la multinacional había pagado US$2 millones por su libertad, seguían en cautiverio. Ahí apareció Gontard.

El francés explicó que él y Luis Monasterio, embajador mexicano ante Colombia en esa época, se entrevistaron con Reyes para discutir la infructuosa liberación de los empleados de Novartis. Reyes  les manifestó que había un faltante de US$500 mil: un guerrillero los había robado. Gontard informó a Novartis de lo ocurrido y en julio de 2001 se acordó que éste y el embajador Monasterio se reunieran con el Mono Jojoy, a quien la multinacional le envió una propuesta financiera en un sobre sellado. Gontard admitió que fue el garante ante las Farc para que liberaran a los ejecutivos mientras se efectuaba el pago, pero aseveró que nunca recibió dinero de Novartis ni le dio plata a las Farc.

Según él, es apenas natural que su nombre se asocie con los US$500 mil, no sólo por haber sido el garante del pago, sino porque Novartis había solicitado desde el principio que se omitiera el nombre de la organización. “A Gontard lo buscará Aníbal Tamayo, quien va a buscar la agenda que le prometió. Debe alojarse en el Marriot y allí lo buscan. El encargo debe llevarlo en maletín ejecutivo de los que tiene clave numérica que debe enviar previamente o entregar la combinación en sobre cerrado sin que el que recibe se entere (…) No debemos confiarnos, hay que insinuarle que no queremos que sus agentes nos rastreen ni mucho menos las autoridades panameñas”, decía uno de los archivos en el computador de Reyes.

De acuerdo con la información en los PC de Reyes, ese dinero se entregó en Costa Rica. Una parte, US$20 mil, fueron destinados para Olga Marín, miembro de la comisión internacional de las Farc, y el resto había quedado bajo la tutela de Rodrigo Granda, el canciller de las Farc. En marzo de 2008, dos semanas después de que Reyes muriera, una caleta con US$480 mil fue hallada en Costa Rica, en la casa del español Francisco Gutiérrez. La plata, según Bogotá, se utilizaba para promover actividades de la guerrilla en Centro y Suramérica. Cuatro meses más tarde, Gontard estaba siendo procesado por la Fiscalía como supuesto financiador de grupos terroristas.

Gontard desapareció del escenario nacional apenas empezó el escándalo, que también tuvo matices de confrontación política con el ex presidente Álvaro Uribe. Medios suizos dijeron en ese momento que el Gobierno quería cobrársela al francés porque éste, supuestamente, había hablado de sobornos a los guerrilleros que custodiaban al grupo de secuestrados que fue rescatado en la ‘Operación Jaque’. Años atrás Gontard buscó acercamientos con las Farc para liberar a Íngrid Betancourt. Según la Fiscalía, existen vacíos que aún no ha logrado aclarar el ex facilitador. El testimonio del entonces embajador mexicano en Colombia, Luis Monasterio, no ha sido obtenido y para la justicia es esencial para corroborar o desmentir la versión humanitaria de Gontard.

La Fiscalía tuvo en cuenta al resolver su situación jurídica que el francés conoció a Reyes cuando éste oficiaba como canciller de las Farc en Europa. Pero advirtió que es una verdad a medias señalar que quien paga un rescate por un secuestrado comete un delito. “El mal social que origina la entrega de dineros es potencial y sólo se concreta en nuevos secuestros por la incapacidad de las autoridades”, sostuvo la Fiscalía. Con esa premisa se abstuvo de “satanizar” las actividades de Gontard con las Farc, pero tampoco archivó el expediente porque éstas no están del todo claras.