Aumentan víctimas civiles en Afganistán

En 21% se incrementaron las muertes colaterales en la campaña que se libra en el país centroasiático.

Un nuevo elemento fue añadido este martes a la larga lista de malas noticias sobre la guerra en Afganistán. A la crisis por la renuncia de Stanley McChrystal, el más alto comandante norteamericano en el país, y a la filtración de miles de documentos secretos que confirmaron el mal estado de las operaciones en esa nación, se suma el último informe de la misión de la ONU en Afganistán, Unama.

Según el documento hecho público por el jefe de la Unama, Staffan de Mistura, la cifra de civiles que han muerto el primer semestre de 2010 se incrementó el 21%. La mayoría de las muertes, sin embargo, no se atribuyen a operaciones militares de la Fuerza Internacional para la Asistencia en la Seguridad de Afganistán, sino a actos violentos efectuados por las fuerzas talibanes.

“En términos humanos, durante los últimos seis meses, 3.268 civiles han muerto o resultado heridos en este conflicto”, afirmó Staffan de Mistura.

Los talibanes y otros grupos insurgentes mataron a 920 personas (72% del total), mientras que las tropas afganas e internacionales acabaron con las vidas de 223 civiles (18%) y otras 128 muertes quedaron sin atribuir.

Los insurgentes recurrieron en mayor medida al empleo de artefactos explosivos, “más grandes y más sofisticados”, dijo la Unama, que también describió un aumento del 95% en el número de civiles asesinados y ejecutados.

El informe sale días después de que un comando talibán asesinara a 10 civiles (ocho extranjeros) que formaban parte de una misión humanitaria que realizaba una jornada médica de tres semanas en las montañas de la provincia de Nuristani, hasta ahora una región relativamente pacífica. El grupo insurgente se atribuyó el asesinato y acusó a los civiles de ser misioneros y espías, luego de que en los últimos meses emitiera la directriz de desconfiar de los civiles y atacar a cualquier occidental, así estuviera desarmado.

Ayer, la Unama pidió a los talibanes y a las células de Al Qaeda que actúan en el país que retiren “todas las órdenes o llamamientos al asesinato de civiles”. “Los niños y mujeres afganos están sufriendo cada vez más lo peor de este conflicto. Están muriendo más que antes en sus casas y comunidades”, lamentó de Mistura.

En contraste, las muertes entre la población atribuidas a las tropas extranjeras y afganas bajaron 29% respecto al primer semestre de 2009, según la Unama, que atribuyó el descenso a la aplicación progresiva de las directivas tácticas de la ISAF para reducir las bajas civiles.

Primero Stanley McChrystal, destituido en junio al mando de las tropas internacionales en el país, y luego su sucesor, David Petraeus, han impulsado restricciones a la hora de entablar combates o dar luz verde a bombardeos. En un comunicado, la ISAF aseguró hoy que los datos de la Unama van en la línea de sus propios cálculos, y recordó que Petraeus ya apostó en su nueva directiva táctica, del 1° de agosto, por reducir las víctimas civiles hasta llegar a “un mínimo absoluto”.

El informe aparece en momentos cuando la coalición occidental busca, pese a las dificultades, ganarse el corazón de la población afgana como parte de su estrategia de contrainsurgencia.