El gran colapso del centro de la ciudad

Las obras en ese sector se están realizando de una manera “perversamente lenta”.

El centro de Bogotá se encuentra estrangulado por los cierres de sus arterías fundamentales. Todos los días se clausuran nuevos carriles sin poner a funcionar los que se van terminando. La situación es especialmente crítica los viernes debido al Septimazo, que cierra la única vía que facilita el paso vehicular, antes de lo cual los trabajadores y empleados de las empresas del centro huyen despavoridos para evadir trancones de dos y tres horas.

Hay un empeño, quizás inconsciente, de parte de la administración distrital de martirizar y enloquecer al habitante o visitante del centro histórico de la capital. Lo único que hicieron para canalizar el flujo vehicular cuando cerraron la avenida 26 fue dejar la 28 con séptima libre hacia el oriente y colocar a unas estatuas humanas con carteles confundiendo a los conductores.

La primera idea sensata que salta a la vista es suspender el Septimazo mientras las obras se adelantan de la manera más perversamente lenta que tengamos los habitantes de Bogotá en nuestra memoria colectiva. Yo no le veo sentido a tener a unos cuantos habitantes tratando infructuosamente de divertirse en la fría noche bogotana los viernes, mientras que todos los que trabajan o viven en el centro sufren sistemáticamente y encuentran su horror pleno el mismo día.

Mejor aún sería que los contratistas trabajen 24 horas y fueran poniendo en funcionamiento los tramos terminados. La forma de contratación del Distrito (y del país) no incluye la defensa del ciudadano de los efectos que tiene el largo cierre de las vías ni de los accidentes que propicia.

Actualmente, todo el tráfico de salida del centro es desviado hacia la avenida tercera, que cuenta con la mitad de sus carriles fuera de servicio, pasa la Circunvalar y desemboca en la calle 28, caracterizada por precipicios que a la administración no se le ocurrió tapar para agilizar el tráfico desviado. Algo similar sucede con las calles siguientes que le sirven de escape al tráfico represado.

La calle 30 se encuentra cerrada por razones de seguridad de la estación de policía y la avenida cuarta la cierran por las mismas razones después de las 6:00 p.m. Entre tanto, la calle 26 entre quinta y circunvalar, que casi no tiene circulación, está en un solo sentido, hacia el cerro. La calle 27 entre avenidas sexta y quinta, también de bajo tráfico, se mantiene en un solo sentido en la misma dirección.

Otras ideas surgen solas: agregar carriles a la tercera, tornar las calles 26 y la 27 en vías de doble sentido, lo cual puede despejar el camino de los vehículos que requieran tomar la séptima y facilita la entrada a los residentes de las Torres del Parque y a los parqueaderos de la zona. Las vías en un solo sentido fueron una mala idea de los eficientistas y en casos de escaso uso no se justifican. No sobra tampoco prohibir terminantemente que algunos conductores parqueen en las pocas vías de acceso que quedan disponibles y que se destinen policías a resolver los embudos que se producen.

Más ideas: reabrir el paso de la calle 30, creando otra salida hacia la séptima, tener la cuarta abierta hasta entrada la noche, mientras subsista la situación de represamiento infernal del tráfico. Que los contratistas procedan a facilitar la fluidez del tráfico arreglando todas las vías que están recibiendo enormes volúmenes de vehículos que profundizan los huecos existentes.

Las calles 22, 23 y 24 van todas hacia el oriente, de tal modo que alguien que quiera ir hacia el occidente le toca la 19 o la 28, mientras que la 21 desemboca en la séptima y no cuenta con semáforo, creando otro trancón espantoso. Al menos la calle 23 podría tener dirección occidente, descongestionando un poco la ruta de quienes necesitan atravesar el centro desde la tercera.

Pero en general, funcionarios de la Alcaldía, piensen en el ciudadano y respeten su tiempo y su derecho a la movilidad; si no lo hacen pronto, van a enterrar al Polo Democrático en los huecos de sus interminables obras.