‘Más allá de la crónica no hay nada’: Germán Castro Caycedo

Habla sobre su obra más reciente, ‘Objetivo 4’, que se presenta en la Feria del Libro de Bogotá.

¿Cuánto suspenso hay en ‘Objetivo 4’?

Mucho porque el trabajo de inteligencia, de espionaje, es de mucho suspenso. La dificultad fue un poco manejar el tiempo dramático.

¿Cuál fue su objetivo con el libro?

Contar algo que no se hubiera contado en el país. Nunca se había escrito nada en Colombia acerca de este tema.

 ¿Encontró cosas que no esperaba con esta investigación?

Todo, porque no conocía nada acerca del espionaje moderno.

¿Por qué cuatro historias?

Era muy rica la baraja de historias, entonces escogí cuatro; más hubiera sido un libro muy voluminoso.

¿Qué le han dejado los  personajes de estas historias?

Muchas enseñanzas. Este libro me dejó una increíble, y es que en la vida no vale la pena ser bandido. Ver a ‘Don Mario’ en ropa interior, oliendo sus propios excrementos escondido debajo de unos palos... ¿Para eso era bandido? ¿Para eso asesino a 3.000 personas? No, no vale la pena.

El momento más emotivo de ‘Objetivo 4’.

Los finales de cada una de las historias son muy emotivos.

Cuatro objetivos que le faltan por cumplir.

Escribir cuarenta libros por lo menos.

La historia que todavía quiere contar.

He contado tantas y he quedado tan satisfecho que quiero seguir contando buenas historias.

¿Se considera un enviado especial?

Lo he sido durante más de 30 años. Siempre iba a los sitios donde ocurrían las cosas, como es la premisa más elemental del periodismo.

¿Por qué admira tanto a Germán Pinzón?

A mi manera de ver, desde el año 60 para acá es el mejor cronista que ha dado Colombia.

¿Qué le espera a Colombia en los próximos cuatro años?

No sé, a juzgar por lo que ha hecho Santos hasta el momento, va a ser un buen presidente.

¿Hasta cuándo piensa escribir?

Hasta el último día de mi vida.

Un libro que lo haya marcado.

La obra de Juan Rulfo.

La historia que más satisfacción le ha traído.

Creo que El Alcaraván.

La mejor manera de contar una historia.

Viviendo en el sitio donde ocurrió y contándola con algo que se inventó hace un siglo, que es la técnica para narrar, la misma para narrar ficción y no ficción.

¿Qué hay más allá de la crónica?

Nada. En no ficción, nada.

¿Cuál es el pecado del periodista?

Hablar de lo que no sabe.

¿Por qué no ha escrito novelas?

Porque no tengo la capacidad.

El secreto del suspenso.

Generalmente es dejar algunas cartas que resuelven algunas secuencias para el final, utilizar el factor sorpresa.


¿Hasta dónde llega la realidad?

En Colombia va más allá de la ficción.

¿Cuál es la magia de la selva?

Es un mundo absolutamente diferente a todo y para mí es apasionante.

Su mayor jaque mate.

No soy consciente de haber tenido jaque mate. El jaque de todos los libros es escoger el tema.

¿Qué tan liberal es usted?

Soy liberal doctrinario todavía, un  libre pensador.

¿Qué lamenta del periodismo que se hace hoy en el país?

Que no se investigue como se hizo históricamente,  que no se haga crónica como se ha hecho en cinco siglos y medio.

La sensación al terminar un libro.

Tristeza porque se me van los personajes que me acompañaron durante dos años.

¿Cómo encuentra sus personajes?

Olfato periodístico, generalmente los temas los he encontrado en los diarios.

¿Qué recuerda de Oriana Fallaci?

La conocí herida en Ciudad de México. A pesar de su enorme ego, me gustaba mucho.

¿Cuánto perjudica el ego a los periodistas?

Pues mucho, tienen que tener la enorme personalidad de Oriana Fallaci, pero en general los perjudica mucho. Uno no lee para saber qué le pasó a un periodista sino lo que pasó en un sitio.

¿Qué hay más allá de la noche?

El conocimiento.

¿Qué le falta a la Feria del Libro?

Creo que no le falta nada, es una de las tres ferias más importantes de América.

¿Cómo influyen las editoriales en las obras?

No influyen, yo firmo mis contratos generalmente sin tema.

¿Qué proyecto tiene en mente?

Estoy buscándolo. Es que lo difícil de hacer un libro es encontrar el tema.

¿Qué lo sorprende?

Lo que uno quisiera es que todos los días lo sorprendiera la vida. A mí me sigue sorprendiendo y por eso sigo escribiendo.

¿Quién puede ser un cronista?

Se nace periodista. Hay que tener la piel, los ojos, los oídos, todo el mundo sensorial muy abierto.

¿Qué lleva a sus viajes?

Una noticia, una historia.

¿Alguna vez lo ha traicionado el olfato?

Sí, uno a veces  se equivoca en temas.

¿Qué soñaba cuando era niño?

Soñaba con la selva.

 

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