El terrorismo se reeditó en Bogotá

Los últimos carros bomba en la capital ocurrieron en octubre de 2006, en la Escuela Superior de Guerra, y febrero de 2003, en El Nogal.

Culminado el consejo de seguridad extraordinario, las autoridades en un 98% están convencidas de que el atentado terrorista frente  a las instalaciones de la cadena Caracol Radio y la agencia EFE fue perpetrado por las Farc. Una grabación de Germán Briceño, alias Grannobles, comandante del frente 10 de esa guerrilla, interceptada por el Ejército antes de la segunda vuelta presidencial, revela la orden de que un comando armado se desplazara a Bogotá para ejecutar acciones terroristas. Por eso, a la hora de endilgar responsabilidades, la guerrilla encabeza la lista de sospechosos.

Desde hace dos semanas organismos de inteligencia tuvieron noticias de que en la periferia de la capital traficantes estaban negociando explosivos. Dos en particular: anfo e indugel. Y en esas pesquisas, gracias a un informante, el viernes 6 de agosto, en un parqueadero ubicado en la calle 13 con carrera 32, fueron detenidas por el DAS seis personas, pero un día después recobraron la libertad. Lo absurdo es que en sus carros tenían 180 kilos de anfo.

Pero el 9 de agosto  tres de ellos fueron recapturados  en Chiquinquirá y dos más en Bogotá. Se trata de Mary Parra Olmos, Alberto Balaguera, Katerine Vargas, Yúber Sierra Delgado y Édgar Castellanos Sánchez, quien presenta antecedentes por porte ilegal  y tráfico de armas. Sólo falta la recaptura de Horacio Monroy Pinilla. Los investigadores están atando cabos, pues existen indicios que podrían relacionarlos con el ataque terrorista de las 5 y 27 de la mañana de el jueves. Hasta ahora ha trascendido que al parecer Monroy sería el enlace con grupos de traficantes para comercializar explosivos, bajo la fachada de empresarios y explotadores de minas en Boyacá.

La Fiscalía ya estableció que el carro marca Chevrolet     Swift, color gris, de placas BOO 483, utilizado para el atentado, le había sido robado al funcionario del Ejército José Arturo Celis Ariza el pasado 4 de agosto en cercanías al centro comercial Plaza de las Américas, al occidente de Bogotá. La placa fue ‘gemeliada’. La original era CSN 820 y le corresponde a un vehículo de una persona que vive en Kennedy. Ya se están elaborando los retratos hablados de los dos sujetos que abandonaron el carro y que fueron identificados por testigos. Se calcula que se utilizaron 50 kilos de anfo, ubicados en un cilindro del Swift. La carga tenía dos dispositivos para activarse: un temporizador y un control remoto.

Investigadores de la Policía buscan determinar las características del carro bomba para empezar a descartar hipótesis. En la trasescena del terror provocado este jueves quedó la evidencia de un mercado negro de traficantes de explosivos que no sólo se articulan como proveedores de las Farc, sino de bandas criminales que operan en sectores urbanos. El último ataque terrorista en el corazón de Bogotá ocurrió en octubre de 2006 en la Escuela Superior de Guerra, donde 23 personas resultaron heridas. En febrero de 2003 un carro con 200 kilos de explosivos, ubicado en los parqueaderos del selecto club El Nogal, segó la vida de 36 personas y dejó a otras 185 heridas.

Mientras el país político rechaza este aleve ataque, el gobierno Santos le pidió tranquilidad a la ciudadanía y no caer en el pánico que busca generar el terrorismo. El 7 de agosto de 2002 los violentos recibieron al entonces presidente Álvaro Uribe con rockets en la Casa de Nariño. Ocho años después hicieron lo propio con Juan Manuel Santos con un carro bomba que afectó las instalaciones de Caracol Radio y la agencia EFE.

 

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