“Todos oímos una terrible explosión”

El siniestro ocurrió a la 1:49 a.m. de el lunes en el aeropuerto de San Andrés. Una mujer de 73 años murió, mientras una niña de 11 años quedó herida de gravedad. Investigan causas del accidente.

Temprano en la mañana de el lunes, mucho antes de que pudiera encender el televisor o escuchar la noticia en la radio, María Gladys Pedroza recibió una llamada de su hijo. Alejandro Murillo Pedroza la llamaba desde San Andrés para decirle que el avión en el que viajó hacia la isla había tenido un accidente. “Tan pronto nos anunciaron que íbamos a aterrizar, oímos una explosión terrible. Estoy bien, mamá. Me partí la clavícula y me cosieron 20 puntos en la frente”, le dijo el hijo a la madre.

El lunes en la madrugada, a tan sólo metros de tocar la pista del aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, el vuelo 8520 de la empresa Aires, que cubría la ruta Bogotá-San Andrés, se vino al piso con 121 pasajeros y seis tripulantes. El fuselaje se rompió en tres partes. Una persona falleció (Amar Fernández, de 73 años) y cuatro más fueron intervenidas quirúrgicamente. “Lo que cuentan es que se oyó un estallido muy fuerte y después vino el golpe. Nadie sabe muy bien qué pasó”, decía este lunes en la tarde Jorge Cifuentes, tío político de María Camila Angarita, una menor de 11 años cuyo pronóstico era reservado al cierre de esta edición, y quien viajaba junto con su madre, Noemí Angarita, y su abuela de 68 años, María Diva Lombo.

“Mi hijo no tiene ropa, ni dinero, ni a nadie en la isla. Está consciente, pero con mucho dolor. Él iba de luna de miel. Érica, la esposa, está viva, pero con una pierna fracturada. Todo es muy angustiante”, dijo el lunes Pedroza en la entrada del hotel Sheraton, en Bogotá, al cual fueron llegando personas cercanas a los pasajeros desde las 8:00 a.m. aproximadamente.

Cifuentes es una del medio centenar de personas que se congregaron este lunes en ese hotel para averiguar por la suerte de sus seres queridos. La empresa Aires reportaba que, excepto la pequeña María Camila y cuatro personas más (Alicia Herrera, en condición estable; Marcela Moreno, estable; Lukas Rehm, también estable, y María Fernanda Vera Guzmán, de quien no se sabía hasta el lunes en la tarde su condición), todos los pasajeros estaban fuera de peligro, aunque con heridas, varios de ellos con fracturas en distintas partes del cuerpo.

Según la torre de control del aeropuerto Eldorado, en Bogotá, el vuelo decoló de la capital a las 12:07 a.m. y hacia la 1:49 a.m. se accidentó, a tan sólo pocos metros de aterrizar. Según el ministro de Transporte, Germán Cardona, quien ofreció una rueda de prensa el lunes en la mañana, las deficientes condiciones meteorológicas habrían sido las causantes del accidente. El funcionario descartó fallas técnicas de la aeronave al explicar que el aparato es de reciente adquisición y que todos los protocolos de mantenimiento se habían cumplido de acuerdo con lo establecido para estos casos.

En la noche, luego de un día con malas condiciones climáticas,  el avión que llevaba al Ministro de Transporte y al director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente, logró aterrizar en San Ándres, así como la aeronave en la que iban los miembros de la comisión de investigación de esta entidad. Asimismo, cuando el clima amainó, lograron despegar, con rumbo a Bogotá, dos ambulancias aéreas en las que se transportaba a 10 heridos, entre ellos la pequeña María Camila, quien presentaba múltiples traumas y fue internada en el Hospital Simón Bolívar. De acuerdo con el secretario de Salud de la capital, Héctor Zambrano, el estado de los pacientes era estable, aunque debían ser sometidos a exámenes posteriores para comenzar su tratamiento.

Según el ministro Cardona, las operaciones en el aeropuerto de la isla sólo podrán restablecerse en su totalidad una vez la comisión de investigación haya examinado con detenimiento los restos del avión para que estos puedan ser retirados de la pista de aterrizaje, algo que podría suceder hacia el mediodía del martes.

Por su parte, la Secretaría de Salud de Bogotá envió a la isla un vehículo de apoyo en psicología, al mando del doctor Mario Moyano, para asistir a los pasajeros a recuperarse del golpe emocional propio de un accidente de estas características. Mientras tanto, en Bogotá, las psicólogas Eliana Pardo, Diana Torres y Yadira Orozco, adscritas a la Secretaría, hacían lo propio con los familiares que se encontraban en tres salones del hotel Sheraton alquilados por Aires para atender las preguntas de las personas allegadas a los heridos. “La aerolínea les ha brindado toda la información posible, pero igual las personas están muy inquietas, no sólo por el estado de sus seres queridos, sino la imposibilidad de no poder estar en el lugar para conocer más, para sentirse más cerca”, afirmó la doctora Pardo. “Hacemos una preparación en el duelo para aquellas personas que tienen un familiar en estado grave o para los allegados de la señora fallecida, que aproximadamente son cuatro”, aseguró la doctora Torres.

De acuerdo con el general Orlando Páez Barón, director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, la pericia del piloto del avión, de matrícula HK-4682, evitó una tragedia mayor al mantener la aeronave dentro de la pista y evitar que fuera a parar a los árboles que se encuentran en las vecindades del aeropuerto.