'La crítica de arte es una estupidez'

Hasta el 30 de agosto estarán expuestos en la Biblioteca El Tunal los tapices de Mampuján, 11 obras con las que 15 mujeres tratan de reconstruir la memoria del desplazamiento de su pueblo.

¿Se puede hacer política desde el arte?

El arte es una plataforma para pensar, para reflexionar.

Cuéntenos de los tapices de Mampuján.

Son la memoria histórica de 15 mujeres de la población de Mampuján (Bolívar), que fue desplazada en marzo 11 de 2000. Ellas cuentan sobre su desplazamiento, luego hablan del secuestro y siguen tejiendo sus tapices hasta que llegan a África.

¿Este trabajo es una especie de catarsis?

A través de estas telas lograron sanar el trauma, ellas mismas lo dicen.

¿Colombia sigue siendo un país sin memoria?

Tristemente así lo es. Estos proyectos de arte visual como los de las mujeres de Mampuján son los que logran mantener la memoria.

¿Cómo es el nuevo Mampuján?

Es un pueblo que se resiste a ser derrotado, pero es un pueblo pobre. En el viejo Mampuján lo tenían todo, en el nuevo ni siquiera he conocido una escuela.

La peor imagen de la historia de Colombia.

Las masacres tan frecuentes y la indiferencia que vivimos.

¿Qué es una obra de arte?

Es comunicación, reflexión y emoción.

¿La violencia puede convertirse en una obra de arte?

Sobre la violencia hay que hablar a través del arte.

¿Qué le falta al arte en Colombia?

Llegar a espacios más abiertos.

¿Qué tan indiferentes son los colombianos?

Padecemos de una indiferencia profunda que permite perpetuar los ciclos de violencia.

El pecado del artista.

No ser verdadero.

Su mayor logro.

Profundizar en el tema de la violencia a través del arte visual durante 15 años y lograr comunicarlo, estableciendo un diálogo con las personas que ven mi obras.

Las mayores víctimas del conflicto armado en Colombia.

Los campesinos y campesinas.

¿Cómo es fotografiar el dolor?

Es importante que el dolor se comunique a través de una propuesta visual.

¿Cuál es el color de la guerra?

El rojo.

¿Qué es lo que mantiene el círculo de la violencia en el país?

La indiferencia.

¿Cuáles son las historias de sus obras?

Detrás de mi obra siempre hay historias.

¿Cuál es su lucha?

Visibilizar esa guerra que no queremos ver, esos desaparecidos que no nos importan, esos NN que se nos vuelven cifras y se nos olvida que son seres humanos.

¿Por qué muchas veces los artistas tienen mayor reconocimiento internacional?

Descalificar es una patología que sufrimos en Colombia, por eso afuera tenemos más reconocimiento.

¿Qué es más contundente, las imágenes o las palabras?

Las imágenes hablan desde otro punto de vista, desde otro ángulo.

¿Qué se niega a olvidar?

El horror que hemos vivido, el horror que vivimos.

¿Para qué volver al pasado?

Para que no se repitan estas atrocidades.

¿Cómo se repara el dolor?

Escuchando a las víctimas, reparando su dolor, entendiendo su verdad...

¿Qué es la crítica de arte?

Un estupidez.

¿Qué proyecto tiene en mente?

Seguir fotografiando las tumbas de los NN de Puerto Berrío. Allí a los muertos que encuentran los adoptan, los entierran y les ponen nombres, los humanizan en la muerte. Es un proyecto en el cual llevo cuatro años y que quiero continuar hasta que se termine la guerra en Colombia.

¿Qué le dejaron las mujeres de Mampuján?

Me enriquecieron como ser humano, me acercaron a una realidad que no conocía, me permitieron ver su pueblo fantasma, conocerlas como seres humanos.

¿Cuándo fue que  las víctimas se convirtieron en protagonistas de sus obras?

En el año 2001 que hice una obra sobre el secuestro que se llamaba La María. El secuestro había sido en una iglesia de Cali y pude contactar a siete mujeres que estuvieron en los farallones y logré hacer un proyecto de arte visual con ellas.

¿Cómo lo sedujo la fotografía?

Fui escritor durante muchos años y me dejó la palabra. En el umbral de mis 50, dos amigas me recomendaron la fotografía y les seguí el consejo. Hace 15 años empecé un camino muy corto para explorar algo tan profundo y tan antiguo como la guerra en Colombia.

¿Cree que la palabra va a volver a buscarlo?

Todavía escribo. Llevo un diario y cuando viajo por zonas afectadas por la guerra, siempre escribo lo que escucho de las personas que han vivido en carne propia la violencia.

¿Vamos a leer algo pronto?

No, es algo muy privado, creo que no tiene valor literario. Me ayuda a no olvidar esos viajes.

¿Se considera un gestor social?

Me gusta trabajar con comunidades, con desmovilizados...

¿Qué recuerda de Medellín?

Una niñez con una familia muy querida.

La imagen que quiere borrar de su cabeza.

Las masacres.

¿Cree que un cambio en Colombia es posible?

Sólo cuando tengamos más conciencia de los horrores que esta guerra nos está trayendo.

 

últimas noticias