Condena por pirámide que invirtió en DMG

El dueño de la captadora ilegal aceptó cargos por enriquecimiento ilícito y captación masiva y habitual de dineros.

Casi año y medio después de haber estafado a más de 1.500 personas, en una cifra que las autoridades estiman cercana a los $40.000 millones, Honorato Gómez Forero (uno de los fundadores de la pirámide G y G World Business) aceptó cargos ante un juez especializado de Bogotá. G y G fue una de las ‘empresas’ de esta naturaleza y reinvirtió recursos en DMG, la más grande de las captadoras ilegales, que era dirigida por el extraditado David Murcia Guzmán. Una vez su negocio entró en quiebra, Gómez Forero huyó a Panamá, de donde fue deportado en junio de este año.

Con un patrimonio de $52 millones, G y G World Business comenzó a funcionar en Zipaquirá hacia 2005 y luego se extendió a los municipios de Sopó, Ubaté y Chía (Cundinamarca). Bajo la fachada de una comercializadora de electrodomésticos, ropa y accesorios y ofreciendo una rentabilidad de 10% mensual y de 100% semestral, la pirámide al principio respondió bien a sus clientes. Sin embargo, comenzó a tener dificultades financieras a comienzos de noviembre de 2008, cuando DMG fue intervenida. Como ocurrió con otros negocios similares, las largas filas de afectados inconformes se hicieron frecuentes en las sedes de la captadora ilegal, incluso llegando a episodios de vandalismo. Por ejemplo, una de las sedes de G y G, localizada en un centro comercial de Chía, fue atacada, por lo cual hubo destrozos no sólo en el local, sino en negocios vecinos, que fueron saqueados.

Una vez se hizo evidente la estafa masiva a quienes depositaron su dinero y ante la avalancha de denuncias que abarrotaron los despachos judiciales, se inició la búsqueda y captura de los responsables. El primero de los socios de la pirámide G y G en ser detenido fue el ex subintendente de la Policía Germán Orozco García (cuñado de Gómez), quien oficiaba como gerente de la empresa.

Ante el acoso de sus acreedores, Orozco viajó a Manizales, de donde es oriundo, y junto a su esposa compró una vivienda en un barrio de esa capital. Pero en enero de 2009 fue ubicado por un grupo de víctimas que llegaron hasta su casa con el objetivo de que les devolviera $800 millones. En medio del desespero y ante la posibilidad de ser linchado, Orozco amenazó con suicidarse poniéndose una pistola 9 milímetros en la cabeza. Una vez llegaron la Policía y la Fiscalía, el ex uniformado se entregó a las autoridades.

Ante la fuerza de la evidencia terminó aceptando cargos por delitos como enriquecimiento ilícito y captación masiva y habitual de dineros. Pero faltaba aún la cabeza mayor: Honorato Gómez Forero. Conociendo la suerte de su cuñado y sin cómo responderles a los afectados, huyó del país. Aunque en principio las autoridades tenían indicios de su paradero, las investigaciones confirmaron que se encontraba en Centroamérica, a donde también había ido a parar David Murcia Guzmán. Incluso, sin que sus pirámides estuvieran vinculadas directamente, la Fiscalía tiene certeza de que parte de los dineros que los clientes dejaron en manos de G y G World Business fueron a parar a DMG como depósitos efectuados por Gómez y su círculo familiar. Cuando DMG fue intervenida en noviembre de 2008, esos dineros terminaron perdiéndose.

En desarrollo de las investigaciones, el DAS detectó que las conversaciones de Orozco se producían en Panamá y con la colaboración del sistema nacional de migración de ese país inició seguimientos. Las autoridades pudieron determinar que allá trabajaba como taxista para pasar desapercibido. Finalmente fue detenido el 10 de junio de 2010. Dos días más tarde fue deportado a Colombia y de inmediato detenido, porque ya había sido cobijado con medida de detención preventiva emitida por un juez de control de garantías.

Una vez estuvo en el país, las autoridades advirtieron que posiblemente Gómez Forero habría efectuado actividades de lavado de activos, pero dentro de la documentación y pruebas encontradas no se pudo demostrar que hubiera cometido ese delito. Por eso terminó siendo acusado de enriquecimiento ilícito y captación masiva y habitual, cargos a los que se acogió el pasado martes. Podría pagar una pena cercana a los 12 años de cárcel, aunque por haber efectuado esa conducta antes de que se endureciera la legislación por estos delitos, es seguro que recibirá beneficios y purgará una sentencia menor.

Ahora G y G World Business recorre un camino similar a DMG y será objeto de liquidación. De los dineros y esperanzas que fueron depositados allí, los incautos tan sólo recuperarán una parte exigua. Ello tras un tortuoso proceso de extinción de dominio de propiedades a nombre de los socios de la pirámide, que podría extenderse por varios años.