¿Quién descubrió América del Sur?

Lo que le costó a Cristóbal Colón el mérito.

¿Quién descubrió el Nuevo Mundo? Todos conocemos la respuesta. Pero no todos recordamos cuánto le costó a Cristóbal Colón persuadir a los líderes y la sociedad de su época del mérito de su iniciativa.

Sin apoyo en Génova, Colombo buscó al Rey de Portugal, que también le negó la atrevida propuesta. Más flexibles, los Reyes de España le dieron la oportunidad a Cristóbal. Meses más tarde, en 1492, muchos sectores ibéricos reaccionaron con continua desconfianza al descubrir América: ¿Nuevo mundo? ¿Para qué?

Hoy resulta claro que las navegaciones ibéricas transformaron el mundo. Los poderosos centros comerciales de Italia le cedieron el lugar a España y Portugal, que ascendieron en riqueza y esplendor. Luego, el naciente capitalismo holandés e inglés hizo del comercio la base de la nueva prosperidad europea.

Hoy, al igual, estamos viviendo profundas transformaciones. Fareed Zakaria, en El Mundo Post-Americano, explica que antes que la decadencia relativa de Estados Unidos estamos presenciando la “ascensión de los demás”.

El eje de la economía mundial se va trasladando rumbo al Sur. Y el que no vea esa tendencia puede quedarse al margen y perder capacidad de influir, como los comerciantes genoveses que veían poco sentido en invertir en el comercio con el Nuevo Mundo y continuaron apostándole a Florencia.

La política exterior de Brasil está muy atenta a esas transformaciones. Activamente busca usar las fuerzas que pueden redibujar la geografía política, económica y comercial en favor de su desarrollo. Es bajo esa perspectiva que debe ser comprendida la política brasileña para América del Sur.

 América del Sur es hoy el centro dinámico del comercio internacional de Brasil. Como mercado para las exportaciones brasileñas, es más grande que Estados Unidos. Entre 2002 y 2008, nuestras exportaciones para la región crecieron 412%, pasando de US$7.500 millones a US$38.400 millones. 90% son bienes manufacturados —o sea, aquí vendemos productos elaborados, con alto margen de valor agregado— y no apenas productos primarios.

 En el sentido inverso, Brasil puede ser una fuente de dinamismo para las economías suramericanas. En 2002, Brasil les compraba a los países de la región US$7.600 millones. En 2008, ese monto alcanzó casi US$25.000 millones: un incremento de 220%.

 Nuestra inserción en la región no es mercantilista: busca la integración y la solidaridad. Es necesario que todos los países de América del Sur sientan que están ganando algo. Hay desequilibrio entre los vecinos que necesitamos compensar. John Kennedy decía que es peligroso ser rico en un mundo de pobres. Es necesario crecer con los vecinos, generando sinergias.

De la misma forma que el Rey de Portugal desestimó a Cristóbal Colombo, todavía hay voces que no comprenden las oportunidades de la nueva geografía mundial. Ha llegado la hora de descubrir América del Sur y las oportunidades que nuestra integración ofrece a cada uno de nuestros países.

*Subsecretario General para América del Sur, Central y Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.

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