Así se planea la ciudad

Secretaria de Planeación y gerente del POT explican alcances de revisión del Plan de Ordenamiento, que será presentado al Concejo en los próximos meses.

¿En qué va la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT)?

Hicimos un diagnóstico de ciudad que permitió establecer, de lo que ha pasado en la capital, qué se debe al POT y qué no. Lo que tenemos hoy en día es un proyecto de acuerdo que está radicado en la CAR en el proceso de concertación con las autoridades ambientales. De ahí lo llevaremos al Concejo. La CAR tiene un plazo de 30 días para analizar el documento y presentar sus dudas y requerimientos. Esperamos que en los próximos dos meses se estaría agotando el resto de los procesos para su presentación al Concejo.

¿Qué resultados arrojó ese diagnóstico?

Se encontraron discrepancias serias entre las leyes nacionales y locales: hay una sobreposición normativa muy fuerte que hace que las leyes no se cumplan. La implementación del sistema masivo de transporte en Bogotá no tenía concordancia con el modelo urbano. También hallamos que el crecimiento de Bogotá es muy limitado. La ciudad no está creciendo; esto se conoce como el cambio demográfico: cuando una sociedad se vuelve más rica hay una fuerte disminución de los hijos por hogar. En cambio, los municipios vecinos crecen al doble de Bogotá.

¿Qué implicaciones tiene esto?

Para la trampa estadística eso es bueno: es un indicador de que la ciudad está desarrollándose. Pero cuando uno mira los casos particulares, las diferencias en el interior de la capital son abismales. La expectativa de vida en Ciudad Bolívar es 10 años menos que en Chapinero. Los embarazos de adolescentes están fuertemente concentrados en los barrios más pobres, los índices de homicidios son más altos, básicamente, en Mártires y Ciudad Bolívar. Las diferencias en el interior de la ciudad son muy grandes. Tenemos que mejorar las condiciones de equidad. El ordenamiento territorial no es sólo que los edificios nos queden bien hechos, es cómo nosotros podemos cambiar decisiones del territorio que tengan impacto en la calidad de vida de la gente.

¿A qué grandes temas le apostó la revisión?

Por el lado ambiental se trabajó en hacer una estructura ambiental en concordancia con las leyes nacionales. Cuando se expidió este POT no existía la Ley 3.600, que determina los usos rurales. En esta revisión la ruralidad tiene un peso muy fuerte y ése ha sido uno de los cambios más importantes en medio ambiente. Por otro lado, está la coordinación del modelo de transporte con el urbano: la incorporación del SITP.

Y, por último, está la planeación de las áreas de vivienda para incorporar el déficit existente. Bogotá ya no tiene tierra. Mucha de la planificación que hay que hacer es en los bordes, en donde se presentan los mayores problemas, las ilegalidades más grandes y ahí hay unas fuertes diferencias. Lo más importante de esta revisión es poner en coordinación lo que es el POT con la ejecución de los programas que le dan vida a esas ideas generales que están en el Plan, que tiene muy buenas intenciones, pero se queda en esto porque no tiene ninguna correlación con las inversiones sectoriales que hacen las entidades distritales y con los planes de desarrollo de las alcaldías. Lo que se está tratando de hacer es que esas buenas intenciones se concreten.

¿Qué significa esa coordinación?

Si uno trabaja en temas urbanos es evidente la discordancia que hay entre, por ejemplo, las Unidades de Planeación Zonales (UPZ) y la norma general de la ciudad: el POT dice unas cosas generales sobre una zona y la UPZ dice otra totalmente diferente.

¿La revisión modifica las UPZ?

El tema de la UPZ es un problema recurrente en Bogotá. Muchas sí se están revisando. Hay algunas UPZ que necesariamente se modificarán porque ciertos sectores van a cambiar normativamente desde el POT.

¿Cuáles son las debilidades de la revisión?

El problema más grave es que tenemos una gran cantidad de normas confusas que no arrojan ninguna claridad sobre qué hacer. Por ejemplo, decimos desde hace 10 años que Bogotá es una ciudad que privilegia el uso del vehículo público sobre el particular. Sin embargo, no hemos densificado los corredores de transporte y la normatividad le exige a los nuevos desarrollos un mínimo de parqueaderos, por ejemplo.

¿Cuál es la estrategia para densificar la ciudad?

Bogotá es una de las ciudades más densas del mundo, la sexta. Más que densificarla es hacerlo correctamente. La capital se ha densificado en unas condiciones inimaginables: en tres pisos, al lado de los ríos, sin espacio público, sin andenes, con hacinamiento. Lo importante es volver a traer las condiciones de densificación en las cuales una ciudad funciona mucho más eficazmente.

¿Cómo lograrlo?

La renovación urbana es muy importante. Estamos trabajando en la renovación urbana de iniciativa pública. No significa que el Distrito vaya a realizar todos los proyectos y que aporte todo el capital para hacerlos. La ciudad, en pro de mejorar las condiciones de vida, decide las zonas para renovar y subasta, a través de distintos mecanismos, la norma.

Temas relacionados