Caso 'Don Mario' está en el limbo

Fiscal delegada ante el Tribunal de Bogotá consideró que se violaron los derechos del empresario Juan Felipe Sierra y de John Freddy Manco Torres, alias 'El Indio'.

La piedra angular del escandaloso expediente por el que fue llamado a juicio el ex director de fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia, por sus presuntas relaciones con la mafia, acaba de ser anulada. Una fiscal de segunda instancia dejó sin piso la investigación que se adelantaba en contra del empresario Juan Felipe Sierra, propietario de la firma de seguridad Control Total, y John Fredy Manco Torres, alias El Indio, señalado hombre de confianza del narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario.

Ambos fueron detenidos el 4 de agosto de 2008 en una operación cuyo origen fue un informe de las autoridades alemanas tras la captura, tres años antes, de ocho colombianos y dos italianos, y la incautación de 144 kilos de cocaína en ese país. El centro de operaciones de la organización era la región de Urabá en Colombia. De acuerdo con el reporte, la organización obtuvo información privilegiada de la posición de buques británicos, holandeses y franceses que tenían a su cargo la interdicción de envíos de droga.

Argumentando que la propia Fiscalía desconoció una decisión de uno de sus funcionarios (adscrito a la delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá) que dejó en libertad a los procesados el 5 de noviembre de 2008, la actual fiscal María Soleyne Mantilla de Arroyave volvió atrás y sostuvo que esa decisión era correcta. Ese día el entonces fiscal Jorge Echeverry Mora determinó que a El Indio y a Sierra, entre otros, se les había violado el debido proceso porque habían sido investigados con base en el antiguo sistema penal, cuando lo correcto era que se hiciera por el actual sistema acusatorio. Su argumento fue que la investigación se adelantó en la ciudad de Medellín, donde ya estaba vigente el nuevo sistema, aunque gran parte de los hechos por los que se adelantó el proceso ocurrieron en el Urabá Antioqueño, donde para la época (2005) no había entrado en vigor.

El mismo 5 de noviembre el fiscal Echeverry Mora fue declarado insubsistente y 48 horas después Álvaro Eduardo Sarmiento (su reemplazo) procedió a declarar que la decisión de su antecesor no existió y determinó que debían seguir detenidos. No obstante, para la fiscal Mantilla de Arroyave la decisión de Echeverry Mora era la que debía prevalecer porque cuando la tomó era fiscal en ejercicio.

Por eso declaró que todo el proceso es nulo. Esto no significa que los investigados no sean responsables de los hechos por los que fueron acusados sino que el proceso debe comenzar de cero. Y de acuerdo con las pruebas existentes, que en su momento fueron dadas a conocer por El Espectador, es probable que más adelante se vuelvan a expedir órdenes de captura contra Sierra o Manco Torres.

 Por ejemplo, en poder de las autoridades hay centenares de interceptaciones telefónicas que pusieron en evidencia que, al parecer, Guillermo León Valencia —hermano del ex ministro Fabio Valencia— colaboró con grupos ilegales y sacó a El Indio de un organigrama elaborado por las autoridades sobre la organización de Don Mario. Como recompensa habría recibido una cuatrimoto.

Un mes después que fueran capturados, Valencia fue removido de su cargo, la Fiscalía ordenó su detención y fue llamado a juicio por cinco delitos, incluido enriquecimiento ilícito. Paralelamente, al resolver un recurso de hábeas corpus, el juez Luis Eduardo Beltrán Farías dejó en libertad hace un año a Juan Felipe Sierra y a El Indio. La medida fue reversada, pero hasta hoy no ha sido posible su recaptura. Por estos hechos, Beltrán fue condenado a 16 años de prisión.

En desarrollo de la investigación las autoridades establecieron que la banda tenía contactos en Panamá, Honduras y México. La organización además estaba implicada en corrupción, homicidios y desapariciones. Así lo dejó en evidencia la declaración de dos desmovilizados del bloque Élmer Cárdenas de las autodefensas, quienes manifestaron que sus ex comandantes estaban incumpliendo con la verdad y se estaban rearmando para fomentar y continuar las actividades del narcotráfico. Ellos fueron asesinados luego de que fueran ubicados a través de interceptaciones telefónicas, al parecer con la colaboración del personal del Gaula de Valledupar. En las llamadas interceptadas a la organización, El Indio contacta a Camilo Torres, alias Fritanga, otro de los integrantes de la banda, y le advierte su preocupación por uno de los testigos. Entonces Fritanga sugiere asesinarlo, como finalmente ocurrió. Al parecer ahí fue cuando entró Juan Felipe Sierra (amigo personal de Valencia Cossio), quien habría hecho el contacto con el Gaula. El 6 de febrero de 2008 El Indio y Fritanga vuelven a hablar y el primero de los citados literalmente le comenta que las dos personas “ya están durmiendo”.