"Mi vida es la biodiversidad"

Esta empresaria es finalista del Cartier Women’s Initiative Awards 2010, un concurso que premia a mujeres emprendedoras del mundo. Su proyecto de tiendas naturistas es innovador, sostenible y tiene  impacto social.

Cada día, religiosamente, Cristina Martínez sube la pendiente del Parque Nacional de Bogotá trotando. Cada fin de semana, sin falta, recorre la ciclovía. Va a caminatas. A planes ecoturísticos. “Mi vida es la biodiversidad”, dice ella, 31 años, actitud serena, siempre sonriente. Martínez es creadora de la empresa Biomarket Naturales, una cadena de tiendas naturistas que suma 14 puntos en todo el país y que la llevó a ser finalista del Cartier Women’s Initiative Awards 2010, un concurso que reconoce a mujeres empresarias del mundo y que eligió su iniciativa entre 600 postulaciones. Hoy ella,  la única colombiana finalista, está compitiendo directamente con tres empresarias del continente. En octubre se sabrá el nombre la ganadora.

Su historia de empresa, de su pasión por la naturaleza, es la historia de su padre: Hugo Martínez. Cristina dice que es un visionario, un erudito, un botánico empírico. Cuenta que 30 años atrás el señor Hugo Martínez empezó a explorar la industria de los productos naturales para la salud y el cuidado personal. Convirtió su casa en una biblioteca. Estudió juicioso. Buscó la asesoría y el acompañamiento de químicos expertos. Empezó a explorar en la fabricación de productos de este tipo. En sus años de niña  fue testigo del nacimiento de esta empresa, que luego llevaría el nombre de Naturcol. Con el tiempo se dejó seducir por la vocación de su padre y decidió estudiar ingeniería industrial, pensando siempre en continuar con el legado.

Luego vino una maestría en ingeniería en la Universidad de los Andes, y una más en gerencia de proyectos internacionales en Francia. Luego terminó vinculada al programa de biocomercio de las Naciones Unidas (Unctad) en Ginebra. Su misión: acompañar y asesorar a empresarios de todo el mundo que quisieran exportar ingredientes naturales a Europa. Los siguientes cuatro años de su vida se convirtieron en un viaje intermitente por los países con mayor biodiversidad del planeta. Uganda. Kenia. Perú. Brasil. Vietnam. “¿Han oído hablar del baobab, el árbol de El principito? es originario de Vietnam, es muy rico en ingredientes”, cuenta Martínez y se emociona rememorando esos tiempos.

2007. Regresa a Colombia a crear empresa. Lo tenía muy claro. “El emprendimiento requiere ganas de construir, la capacidad de pasar de los sueños a hacer las cosas y volverlas realidad —cuenta Cristina—. Sentía que ya era momento de trabajar por mi propia compañía, claro, apoyada en los conocimientos que me había transmitido mi papá”. Llegó a Colombia con dos ideas: o creaba una cadena de tiendas naturistas como lo venía imaginando, soñando, hacía algunos años; o se ponía también en la tarea de fabricar productos, sus propios productos. “Me gustaba el tema de aceites vegetales”, dice.

Se decidió por la primera opción. Por crear una cadena de tiendas que bautizaría con el nombre de Biomarket Naturales. Una propuesta que, aclara, va más allá de las tradicionales tiendas naturistas. “Queremos mejorar la calidad de vida de los clientes. Además de productos de salud y belleza, darles opciones de nutrición y un catálogo amplio de estilos de vida (productos de aromaterapia, yoga)”. Quería también innovar en el formato de las tiendas y ofrecer espacios amplios, agradables y cómodos. Quería que su fuerza de ventas estuviera conformada principalmente por mujeres “porque son las más golpeadas por el desempleo, por que en el país hay tres millones de hogares de mujeres cabeza de familia”.

Este año espera llegar al millón de dólares en ventas y poner en marcha un modelo de franquicias, que le dará privilegios especiales a sus empleados para su adquisición. Para 2013 espera tener 300 tiendas en todo el país (hoy está   en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Riohacha, Valledupar, Ibagué y Neiva, en los almacenes de cadena Carrefour).