Vuelve diplomacia de las Farc

Secretariado propone exponer su visión del conflicto ante Unasur.

“Hasta que no demuestren en forma clara y fehaciente su verdadera voluntad de frenar el conflicto armado”, dijo Rodrigo Rivera, el Gobierno Nacional no entablará diálogos con la guerrilla de las Farc. De esta manera el jefe de la cartera de Defensa —al igual que lo hizo el vicepresidente Angelino Garzón—, se rehusó a darle lugar a la más reciente propuesta de las Farc: hablar frente a los jefes de Estado de América Latina en un próximo encuentro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

De acuerdo con declaraciones del vicepresidente Garzón, en la administración Santos “las puertas de la paz no están cerradas”. Están, sin embargo, condicionadas a que la guerrilla “ponga en libertad a los secuestrados sin condiciones, que cese la actividad del secuestro, (el uso) de las minas antipersonal o el reclutamiento de niños, que es una expresión moderna de esclavismo. Además, que sea capaz de decirle al pueblo colombiano que la violencia no tiene sentido”, sostuvo.

El último planteamiento de las Farc fue presentado públicamente en la página web Anncol. Firmado desde las montañas de Colombia por el Secretariado, en la carta se leía que este grupo ilegal reiteraba su “irreductible voluntad de buscar una salida política al conflicto” y sugería: “Señores presidentes, cuando lo estimen oportuno estamos dispuestos a exponer en una asamblea de Unasur nuestra visión sobre el conflicto colombiano”.

La idea, en términos formales, no tiene cabida. En diciembre de 2008, cuando se constituyó el Consejo Suramericano de Defensa, la Unasur resolvió rechazar, por principio, “la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley, que ejerzan o propicien la violencia, cualquiera sea su origen”. Y tampoco es políticamente factible, según la experta en relaciones andinas, Socorro Ramírez: “El gobierno Santos ha dejado claro que en el tema de las Farc prefiere que la región acompañe sus condiciones para que se pueda llegar a un diálogo”.

Otros expertos en relaciones internacionales consultados por este diario calificaron la oferta de la guerrilla como un exabrupto que, sin lugar a dudas, apunta a una sola dirección: tener el respaldo de la comunidad latinoamericana para así conseguir el estatus de beligerancia. “Pero que un organismo como la Unasur acepte la beligerancia sería peligroso para Colombia y la región”, anota el analista político Enrique Serrano López.

Quito fue el primero en pronunciarse sobre este asunto por medio de su canciller, Ricardo Patiño: “Como gobierno de Ecuador, y actualmente en la presidencia de Unasur, respetaremos absolutamente los criterios que el Gobierno de Colombia tenga en relación con esa comunicación por parte de las Farc”. De acuerdo con el ex canciller colombiano Augusto Ramírez Ocampo, los criterios del presidente Santos son claros: “Si las Farc quieren hablar de paz, tendrán que hacerlo sin intermediarios y demostrarlo con hechos. La experiencia del Caguán fue suficiente”.