Un rollo con mucha historia

Cuando exhibir cine se volvió una verdadera industria.

La visión empresarial puesta en lo que a principios del siglo XX era una afición y un gusto, se convirtió en la primera compañía exhibidora de cine en Colombia hace 83 años.

La proyección en un espacio público de una filmación en la que se se veía a unos obreros saliendo de una fábrica en Lyon (Francia), marcó el inicio del cine. Finalizaba el año 1895, cuando los hermanos Lumière le dieron vida a un arte, forma de entretenimiento y a la vez negocio que a Colombia llegó a los pocos años por la ciudad de Colón (aún territorio nacional) y se fue extendiendo con la compra de proyectores por parte de personas que viajaban a Europa y Estados Unidos, quienes al descubrir el invento no dudaron en traerlo al país. 

En los grandes salones de té, se esperaba la noche para ver en sus paredes imágenes de cine mudo y algunas producciones nacionales que ya se habían creado como la adaptación de “María’, la obra de Jorge Isaacs, y “El drama del 15 de octubre”, polémica historia de la época que narraba el asesinato del General Rafael Uribe Uribe.

Ya era la segunda década del siglo XX, cuando estos sucesos impulsaron a un grupo de empresarios antioqueños, liderados por Alejandro Ángel Londoño, a crear la primera empresa organizada como exhibidora y distribuidora de películas. Fue el 7 de junio de 1927 cuando se le da vida en Medellín  a Cine Colombia, que arranca con un capital de $1.500.000, dividido en acciones de $10 cada una.

 La búsqueda de escenarios que sacara el cine de los tradicionales salones de té, llevó a los emprendedores a comprar la vieja plaza de toros ‘Circo España’, donde todas las noches templaban un telar en la mitad del ruedo, sostenido con guaduas,  en el que se proyectaban las cintas.  

Eran épocas en las que Colombia buscaba la creación de un sistema financiero moderno (apareció el Banco de la República), pero sorteaba al mismo tiempo importantes huelgas, destacándose la de las bananeras. Las iniciativas en materia de infraestructura vial empezaban a tomar forma, pero reinaba el transporte a lomo de mula o por afluentes como el río Magdalena, que eran usados por agentes viajeros de Cine Colombia, quienes con un proyector cinematográfico y una película se iban a diferentes pueblos y ciudades a mostrar la magia de la imagen, que en el mismo año que los empresarios paisas deciden masificarla, crean en el mundo el sonido como complemento perfecto a lo que se convertiría más adelante en el séptimo arte.

Las películas empiezan a llegar con partituras musicales, que de la mano de un pianista o una orquesta en vivo, acompañaban las imágenes mudas, convirtiendo al cine en un verdadero show que maravillaba en los teatros que compraba y construía la empresa en ciudades como Medellín, Cali, Tulúa, Bogotá, Honda, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y Bucaramanga.

La recordada crisis de 1929 invade al mundo y la quiebra se convierte en el tema del diario vivir internacional, algo a lo que Colombia no fue ajeno. Comprar nueva tecnología (cine sonoro con parlantes) invadió la cabeza de Londoño y sus socios, quienes pensativos por los malos momentos económicos, buscan recapitalizar la compañía e invitan a otros  empresarios para así crear una sociedad anónima e instituir un principio clave en los 83 años de Cine Colombia: estar a la vanguardia en tecnología, con el fin de ofrecer una verdadera experiencia cinematográfica.   

Llegaron las épocas de la Segunda Guerra Mundial y el interés de la gente por informarse crece, para lo que los periódicos  y las  salas de cine se convirtieron en la mejor forma de ver (no en tiempo real) lo que pasaba en el planeta. Por esos años,  Cine Colombia creó su propio informativo con noticias nacionales de tipo social, que llamó la atención de muchas personas, quienes no dejaban de ir a los teatros para saber qué pasaba fuera de sus ciudades.     

El nacimiento del video, crecimiento de las ciudades, hombres y mujeres trabajando y poco tiempo para el entretenimiento, mueven a la industria mundial del cine hacia nuevas formas de proyectar sus películas. Munir Falah llega a dirigir Cine Colombia en los años 90 y descubre que en las grandes ciudades del mundo las salas se incertan en los centros comerciales, lo que le da la bienvenida en Colombia al concepto Multiplex en 1993, con la apertura en el Centro Andino de cuatro espacios, con una oferta variada para ver películas.

Mudo, luego sonoro, a color, estéreo, digital y hoy 3D, de la mano de importantes emprendedores y consorcios económicos que han liderado la empresa, empezando por Londoño y sus socios (hasta 1978), luego el Grupo Grancolombiano (1979 - 1988), Grupo Mayagüez (hasta 2008) y hoy Valórem (Grupo Santodomingo), esta compañía hace parte de 83 años de los dos siglos en los que el país ha construido una historia de dificultades y logros en los que Cine Colombia siempre ha mostrado ‘su mejor película’.

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