Santa Fe se juega su continuidad en la Copa Sudamericana

Luis Manuel Seijas confía en remontar el 2-0 de ida ante el Deportivo Lara, de Venezuela. (9:30 p.m. en El Campín).

Cuando la chequera, como el papel mismo, aguantaba todo, él fue de las apuestas importantes de Independiente Santa Fe y por eso desde que aterrizó en Bogotá, en aquel enero de 2008, la exigencia ha sido prácticamente su sombra y cada partido mucho más que un examen.

La etiqueta de gran promesa del fútbol venezolano incluyó un peso extra en el equipaje de Luis Manuel Seijas, que se ha acostumbrado a lidiar con él y con una que otra carga adicional: desde la propia lucha por hacerse a un lugar en el primer equipo albirrojo o estar en listas de posibles transferibles, hasta ser el cuarto extranjero del plantel en la era ‘Basílico’.

Fácil no ha sido nada para el mediocampista, como tampoco será el Deportivo Lara de su país esta noche en El Campín (9:30, Fox Sports), en el juego de vuelta de la primera fase de la Copa Sudamericana. La ventaja de dos goles con la que llega el visitante obliga a Santa Fe “a afrontar con un compromiso extra esta final que tenemos”.

Para Seijas, el juego en Barquisimeto “fue un aviso, un cable a tierra y, más allá del resultado negativo, ese golpe a futuro nos va a llenar de muchas cosas buenas. Obviamente sabemos que será un partido distinto, pero es un resultado que se puede levantar con mucho empeño e insistencia; no es imposible remontarlo”.

Conoce al rival y admite que enfrentarlo le resulta “especial, porque toda Venezuela va a estar pendiente de que consiga algo histórico y sea el primero del país en avanzar una ronda en la Nissan, pero espero amargarle la fiesta y que el pase sea para nosotros, porque aparte de lo deportivo, nos dará tranquilidad en muchos otros aspectos”.

¿Algo de corazón partido? “No tanto, tengo a varios amigos en el Lara como Marlon Fernández, que jugó conmigo en Táchira y es alguien que aprecio bastante, como también a Francisco Flores y Engelberth Briceño, pero no tengo pasado alguno en ese equipo y no me va a doler que se quede afuera”.

Tampoco le mortificará si llega a ver la tribuna oriental con vacíos, porque “a los mismos cinco mil de siempre, que están desde el primer partido, los apreciamos con todo el corazón y por ellos nos la jugamos toda. El que quiera ir a algún partido en especial está en todo su derecho, pero creo que el grupo trabaja, lucha y cumple esta campaña para ser apoyado incondicionalmente”.

No es quién para juzgar, pero acepta ser cuestionado porque es el primero en autoanalizarse y aceptar “que en el primer partido se estuvo en deuda y el ‘profe’ (Otero) eligió otras alternativas. Por fortuna en las últimas fechas me ha tocado jugar y al traer el equipo un buen ritmo, gracias a Dios se ha hecho mucho más fácil aportar. Agradezco la confianza brindada, aunque sé que puedo estar mucho mejor”.

Aclara, eso sí, ser “un jugador distinto a Ómar (Pérez), pero nos une una cosa: el gusto por jugar bien al fútbol. He hecho lo que el cuerpo técnico me ha pedido, por pasajes me pierdo un poco al estar como enganche, mientras que por la banda es una posición conocida y en la que me siento mejor. Igual es cuestión de adaptarse a las necesidades del equipo y si hay que echarle una mano se le da sin problema. Por fortuna los resultados han respaldado esa ayuda”.

Números sobran, pero el dinero escasea y Seijas, quien vivió momentos boyantes hasta hace muy poco, antes que extrañarlos, confirma con este presente que “a veces, por más irónico que parezca, en los momentos de dificultad las personas sacan a relucir ciertos talentos y esta situación del club es como una prueba para saber de qué estamos hechos, algo que por ahí en la calma o comodidad no nos habríamos siquiera cuestionado”.

Una prueba más para el venezolano, que dos años y medio después de estar en Bogotá, aprendió a querer la camiseta de Santa Fe y sobre todo a defenderla como se debe, con lucha y tesón. Y ambos sí que se necesitan esta noche, para no desaparecer tan rápidamente del continente.

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