El poder de la Comisión Primera

El hombre que marcará el ritmo de los proyectos del Gobierno es compadre de Andrés Pastrana e impulsó la reelección.

Las comisiones primeras del Senado y la Cámara de Representantes son las encargadas de tramitar las reformas constitucionales y las leyes estatutarias, entre otros aspectos. Por eso, teniendo en cuenta que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha anunciado una serie de iniciativas que apuntan a la modernización del Estado y que obligatoriamente tendrán que pasar por estas células legislativas, bien se puede decir que es allí donde tienen la sartén por el mango. Y más quienes las presiden, en el caso del Senado, el conservador Eduardo Enríquez Maya.

De hecho, en esta célula legislativa ya hacen curso proyectos como el que busca que quien quede de segundo en las presidenciales tenga una curul en el Congreso y la creación de nuevos ministerios. Y la próxima semana estarán arribando las reformas a la Justicia, las leyes de tierras y de víctimas, y la reforma a las regalías. Y de la manera como se organice el trabajo dependerá el buen tránsito de todos esos proyectos y es el presidente de la Comisión quien debe marcar el ritmo.

Ahora, si es por recorrido, Enríquez Maya es un político nato, con cerca de 35 años en el servicio público, experto en derecho constitucional, que llegó por primera vez al Congreso como representante a la Cámara en 1998 y en 2006 dio el salto al Senado. En cuanto a su labor legislativa, puede afirmarse que ha sido juiciosa y constante, aunque no le han faltado detractores.

Fue él uno de los ponentes e impulsores de la primera reelección del presidente Álvaro Uribe y después del referendo que buscaba habilitar un tercer mandato. Fue en ese trasegar de donde surgieron las denuncias en su contra hechas por el ex superintendente de notariado Manuel Cuello Baute, quien lo acusó de haber recibido la Notaría 57 de Bogotá a cambio de su apoyo. El caso aún se encuentra en investigación en la Corte Suprema, tribunal que en  2008 le dictó auto inhibitorio al no encontrar mérito para investigarlo dentro del llamado proceso de la parapolítica.

Pero Enríquez Maya —el uribista ‘purasangre’ que defendió el cambio de la pregunta en el referendo reeleccionista con el argumento de que el Congreso tenía la potestad de modificar la Constitución—, es a la vez un político cercano al ex presidente Andrés Pastrana, quien es padrino de bautizo de sus dos hijas; y el mismo que se unió a la precandidatura de Noemí Sanín en la reciente campaña conservadora, yéndose en contra de Andrés Felipe Arias, a quien ha criticado duramente por Agro Ingreso Seguro, sobre todo cuando supo que en Nariño, su departamento, se entregaron 180 subsidios de $100 mil y 190 subsidios de $200 mil.

Fue también el autor del proyecto para que la moción de censura pueda debatirse en una sola cámara; el que buscó una reforma para que el Legislativo pudiera ejercer control político sobre el Procurador y el Contralor; el que quiso eliminar los lunes festivos y propuso una ley que establecía un proceso especial para el saneamiento de la titulación de propiedades inmuebles, a la cual le llovieron críticas por ser considerada como una puerta abierta para la legalización de tierras por parte de paramilitares.

Por ahora, Enríquez Maya ha dicho estar comprometido con la unidad nacional. Sus críticos, sin dar la cara, dicen que no da un paso adelante sin conocer qué retribución clientelista le van a dar. Otros, como el senador liberal nariñense Guillermo García, lo consideran un “hombre juicioso y trabajador”, y un “jurista aplicado, que ha trabajado por la región”. Sea como sea, de su trabajo al frente de la Comisión Primera del Senado depende, en gran parte, el buen tránsito de los proyectos clave del nuevo gobierno.